Boca volvió a la Bombonera después de 21 días y prolongó su buen momento con una actuación que invita a ilusionarse. Fue 3 a 0 frente a Unión, con un cabezazo de Di Lollo y dos grandes definiciones de Leonel Flores. El resultado terminó reflejando lo que se vio en la cancha: un equipo sólido, dueño de la pelota y con una idea de juego cada vez más reconocible.
Después del resonante triunfo ante Racing en Rosario por Copa Argentina, el Vasco Arruabarrena mantuvo la formación con una sola variante: Villa por Flores, quien venía de un interesante debut con la Selección Argentina frente a Bolivia, casi coronado con un gol.
Brey; Lozano, Di Lollo, Herrera y Blanco; Paredes, Delgado y Ascacibar; Velasco, Merentiel y Villa fueron los elegidos para recibir al conjunto de Leonardo Madelón por la fecha 11 del Torneo Apertura. En una Bombonera repleta, Boca buscaba seguir escalando posiciones en su zona y en la tabla anual.
Unión llegó con la necesidad de sumar para meterse entre los ocho primeros y alcanzar los playoffs. Su condición de equipo más goleador, pero también uno de los más goleados, exponía un desequilibrio que Madelón intentó corregir cerrando espacios, juntando las líneas y apostando a recuperar para salir rápido.
Durante los primeros minutos, ese plan encontró una oportunidad. A los seis, Luna Diale aprovechó una recuperación, encontró abierta la defensa de Boca y encaró por el centro. Herrera debió frenarlo con una falta que le costó la amonestación. El tiro libre de Malcorra no llevó peligro. Fue el aviso más claro del visitante, que después tuvo pocas situaciones.
Boca empezó a adueñarse del partido a partir de la pelota y de algunos movimientos que desacomodaron a Unión. Lozano trepaba por la derecha, como suele ocurrir con los laterales en los equipos del Vasco. La novedad estuvo del otro lado: Blanco no se limitó a pasar por la banda, sino que apareció por dentro, como un volante más, mientras Villa permanecía abierto.
Ese movimiento le ofreció nuevas opciones de pase a Paredes y le planteó un problema al visitante: cerrar el centro sin descuidar los costados. Boca encontraba caminos y Unión empezaba a llegar tarde.
La apertura llegó después de una falta de Mosqueira sobre Velasco en el sector derecho. Paredes ejecutó el tiro libre con un centro al punto del penal. La defensa visitante quedó demasiado cerca del área chica, marcando en línea, y Di Lollo irrumpió a la carrera para conectar de cabeza y poner el 1 a 0.
Con la ventaja, Boca manejó el partido con tranquilidad. No necesitaba acelerar cada ataque: movía la pelota, hacía correr al rival y elegía cuándo profundizar.
Pudo ampliar antes del descanso. Una combinación entre Villa y Blanco terminó en un centro atrás para Ascacibar, cuyo remate pasó muy cerca del arco de Mansilla. Más tarde, Blanco pasó por detrás del colombiano, arrastró marcas y le abrió el espacio para un disparo que también salió desviado. La movilidad de Boca generaba desconcierto, aunque todavía faltaba precisión para traducir esa superioridad en otro gol.
Madelón movió el banco en el entretiempo: retiró al amonestado Mosqueira y puso a Menossi. Boca salió sin cambios y el trámite tampoco se modificó.
Velasco habilitó de rabona a Villa por la izquierda; el colombiano desbordó a Pintado y encontró con un centro atrás a Ascacibar. El Ruso controló y remató de media vuelta, pero la pelota terminó en las manos de Mansilla.
La sociedad entre Villa y Blanco siguió produciendo situaciones. En una, el colombiano enganchó y remató desviado al primer palo mientras Merentiel reclamaba el centro. En otra, Villa atrajo las marcas y soltó para Blanco, quien encontró a Velasco en el borde del área. El remate cruzado de Alan tampoco encontró el arco.
Boca también pudo lastimar cuando recuperó y salió rápido. Velasco jugó con Merentiel, la Bestia abrió para Villa y el centro encontró a Ascacibar, que bajó la pelota de cabeza para la llegada del uruguayo. Mansilla se anticipó yendo al piso cuando Merentiel ya se preparaba para el segundo.
Arruabarrena renovó el ataque con los ingresos de Palacios, Enner Valencia y Leonel Flores por Velasco, Merentiel y Villa. El ecuatoriano recibió una ovación por sus goles frente a Racing. Flores, en tanto, tenía reservado un papel decisivo para el cierre de la noche.
Brey respondió con seguridad en las intervenciones que le tocó resolver: salió para anticipar delanteros y descolgó centros. Acciones que, aun en un partido con poco trabajo, sirven para afirmar la confianza de un arquero.
En el medio, Paredes seguía siendo el eje del juego asociado y Delgado, siempre disponible para el pase corto, le daba continuidad a la circulación. Boca juntaba pases; Unión corría detrás de la pelota.
Sin embargo, el 1 a 0 mantenía abierta una puerta que el desarrollo parecía haber cerrado. La diferencia era amplia en el juego, pero mínima en el resultado: un error podía darle al visitante un empate que poco había hecho por conseguir.
Hubo una acción fuerte de Ayala sobre Di Lollo que pudo merecer la roja. Y el propio defensor volvió a ganar de cabeza tras otro tiro libre de Paredes, aunque esta vez su envío salió por encima del travesaño.
La tranquilidad definitiva llegó a los 37 minutos del segundo tiempo. Lozano envió un centro largo desde la derecha y Flores apareció por el lado opuesto. El juvenil controló, enganchó hacia el medio, se acomodó y sacó un remate cruzado para marcar el 2 a 0. Un golazo que empezó a poner el resultado a la altura del partido.
Sobre el final, Paredes dejó su lugar a Williams Alarcón. Antes de salir, le entregó la cinta de capitán a Delgado. Un gesto de reconocimiento para el juvenil que se convirtió en su socio y al que el propio Leandro define como su “rueda de auxilio” o su “motorcito”.
Boca siguió buscando. Alarcón tuvo un remate que pasó cerca y, a los 45 minutos, un pase entre líneas de Ángel Romero dejó a Valencia mano a mano con Mansilla. Enner intentó picarla, pero el arquero alcanzó a manotear. La jugada continuó, Lozano mandó un centro atrás y Palacios, entrando libre, no pudo conectar bien.
Enseguida llegó el tercero. Esta vez fue Blanco quien filtró por izquierda para Valencia, otra vez a espaldas de una defensa que quedó en línea. El ecuatoriano controló, atrajo las marcas y eligió jugar hacia atrás para Flores. Leonel enganchó hacia el centro y volvió a definir cruzado. Otro golazo, doblete del juvenil y 3 a 0.
Ahora sí, el 3 a 0 reflejaba la superioridad que Boca había mostrado durante la noche.
El equipo del Vasco volvió a mostrar solidez, paciencia para elaborar y una idea de juego cada vez más clara. Sigue sumando partidos sin perder y pelea en todos los frentes. El hincha disfruta los resultados y empieza a sentirse representado por lo que ve en la cancha.
Era una de las metas que Arruabarrena había señalado en su primera conferencia, cuando quien escribe le preguntó cómo quería que fuera su equipo. Hoy, aquella intención empieza a tomar forma y este Boca ofrece motivos para pensar en lo que viene.
Atrévase a soñar.

