UNA NOCHE REDONDA

Viernes por la noche en La Bombonera. Por la novena fecha de la Liga Profesional, Boca recibía a Central Córdoba de Santiago del Estero con dos obligaciones diferentes: sumar para acomodarse en el torneo local y, al mismo tiempo, administrar energías pensando en la revancha frente a San Pablo por los cuartos de final de la Copa Sudamericana.

El 1 a 0 conseguido el martes en La Bombonera dejó abierta la serie y convirtió al partido del Morumbí en una verdadera final. Entre lesionados y futbolistas a los que había que preservar, Rodolfo Arruabarrena decidió recurrir a un equipo mayoritariamente alternativo.

Pero San Pablo podía esperar. Primero estaba Central Córdoba.

Leandro Brey ocupó el arco ante el viaje de Álvaro Montero a Colombia por una situación familiar. Dylan Gorosito, Nicolás Figal, Marco Pellegrino y Lautaro Blanco formaron la defensa. Williams Alarcón y Tomás Belmonte compartieron el centro del campo; Ángel Romero se movió por derecha, Carlos Palacios detrás del nueve y Sebastián Villa por izquierda. Enner Valencia fue la referencia de ataque.

Enfrente, el equipo de Sebastián Domínguez llegaba golpeado por una serie de resultados adversos y con la necesidad de cortar una racha sin victorias.

Con Yael Falcón Pérez como árbitro, comenzó el partido.

Y Boca necesitó apenas seis minutos para encontrar la ventaja.

La jugada nació desde el fondo con un cambio largo y cruzado de Figal hacia Villa, abierto sobre la izquierda. El colombiano controló ante la marca y esperó la llegada de Lautaro Blanco, que pasó en velocidad. El lateral recibió y lanzó un centro bajo. Valencia arrastró la atención de la defensa y, por detrás, apareció Ángel Romero para anticiparse y poner el 1 a 0.

El gol alteró rápidamente el planteo de Central Córdoba.

Obligado a salir, el conjunto santiagueño encontró espacios sobre el sector de Gorosito. Barrera comenzó a exigir al juvenil y, después de superarlo, sacó un derechazo cruzado que pasó cerca del segundo palo de Brey.

Central Córdoba insinuaba una reacción.

Boca respondió con otro golpe certero.

Romero aguantó la pelota y abrió hacia la derecha para la proyección de Gorosito. Esta vez el juvenil pudo soltarse en ataque y envió un centro bajo que atravesó toda el área. Enner Valencia llegó libre por el segundo palo y convirtió el 2 a 0.

Boca había encontrado dónde lastimar.

Central Córdoba retrocedía lento, no presionaba y dejaba espacios.

Por momentos defendía demasiado en línea y, en su intento por cubrir todo el ancho del campo, resignaba presión en la mitad. Alarcón y Belmonte tenían tiempo para recibir y Boca podía elegir con tranquilidad hacia dónde llevar cada ataque.

La diferencia pudo aumentar rápidamente. Valencia peleó un pelotazo largo, ingresó al área y obligó a Aguerre a rechazar. Después de varios rebotes, Villa encontró la pelota en la puerta del área y remató con destino de red, pero Maciel puso el cuerpo y consiguió desviarla al córner.

El equipo santiagueño, sin embargo, todavía encontraba en Barrera una vía para incomodar. El número 7 volvió a atacar por el sector derecho de Boca y terminó provocando la amarilla de Gorosito.

La visita también dispuso de un tiro libre peligroso después de una falta de Pellegrino y estuvo cerca de aprovechar un error cuando Valencia, presionado contra la línea, jugó hacia atrás buscando a Brey. Sequeira leyó la acción y fue a disputar la pelota, aunque el arquero xeneize llegó primero.

Central Córdoba había generado algunos sobresaltos.

Boca, en cambio, había sido mucho más contundente.

Y esa diferencia volvió a aparecer apenas comenzado el segundo tiempo.

El equipo de Arruabarrena salió a cederle el protagonismo al rival, recuperar y salir de contra. Alarcón comenzó a encontrar espacios con sus pases largos y Romero aprovechaba una defensa que achicaba hacia adelante sin ejercer suficiente presión sobre quien tenía la pelota.

Primero, el paraguayo le ganó la espalda a Maciel y lanzó un centro que Martínez alcanzó a cortar antes de que Valencia pudiera controlar.

Poco después, la misma fórmula resultó decisiva.

Palacios volvió a jugar largo, Belmonte dejó pasar inteligentemente la pelota y Romero recibió con tiempo y espacio. Vio adelantado a Aguerre, acomodó el cuerpo y desde afuera del área sacó un remate cruzado que superó al arquero.

3 a 0.

Partido resuelto.

La diferencia tranquilizó definitivamente a Boca y también a La Bombonera. Desde las tribunas comenzó a bajar un largo repertorio de canciones mientras el equipo administraba la ventaja y Arruabarrena empezaba a pensar definitivamente en el martes.

Llegó entonces el momento de guardar piernas y repartir minutos.

Aun así, Boca tuvo una oportunidad inmejorable para convertir el cuarto. Villa recuperó una pelota ante una defensa que intentaba salir, levantó la cabeza y encontró entre líneas a Valencia. El ecuatoriano quedó mano a mano con Aguerre, sin marcas y con todo el arco a disposición, pero quiso ajustar demasiado la definición y la pelota salió junto al palo.

Fue prácticamente la última gran acción ofensiva de Boca.

El partido entró en una meseta. Central Córdoba pasó a tener más la pelota, aunque sin encontrar profundidad. Boca se cerró, protegió los espacios interiores y obligó al rival a circular por afuera sin conseguir transformar esa posesión en situaciones claras.

Cerca de los 40 minutos, Tijanovich consiguió desbordar y lanzó un centro atrás. Baraldo apareció solo en la puerta del área, pero remató alto.

El descuento finalmente llegó con el tiempo cumplido. Martínez atacó la espalda de Matías Satas, reemplazante de Lautaro Blanco, llegó al fondo y tocó hacia atrás para que Cuitiño estableciera el 3 a 1 definitivo.

No alcanzaba para cambiar la historia.

Boca había resuelto el partido mucho antes.

El equipo alternativo de Arruabarrena cumplió con lo que la noche exigía: ganó, sumó tres puntos importantes y permitió preservar a varios de los futbolistas que seguramente tendrán protagonismo en Brasil.

También dejó algunas respuestas individuales. Ángel Romero, relegado en la consideración y convertido últimamente en una tercera o cuarta alternativa, aprovechó su oportunidad. Marcó dos goles y fue determinante. Enner Valencia también convirtió y tuvo situaciones para ampliar su cuenta.

El triunfo acomoda a Boca en su zona, lo mete en puestos de clasificación a los playoffs y también le permite avanzar en la tabla anual, donde continúa expectante en la pelea por ingresar a la próxima Copa Libertadores.

No fue una actuación para sacar conclusiones desmedidas.

Central Córdoba mostró limitaciones, defendió mal durante buena parte del encuentro y le concedió a Boca espacios que otros rivales probablemente no le ofrecerán.

Pero Boca hizo lo que debía hacer.

Fue contundente cuando tuvo las oportunidades, controló el partido casi desde el comienzo y consiguió que una noche que podía resultar incómoda terminara siendo tranquila.

Ganó con un equipo alternativo.

Algunos jugadores aprovecharon su oportunidad.

Los titulares descansaron.

Y el hincha disfrutó.

Una noche de viernes redonda, pero con los pies sobre la tierra.

Ahora sí, todo queda atrás.

El martes espera el Morumbí.

Gustavo Oscar Pereyra
Gustavo Oscar Pereyra
Socio vitalicio del Club Atlético Boca Juniors. Testigo de las glorias del Toto Lorenzo y Carlos Bianchi, sobreviviente de los años dificiles… en las buenas y en las malas siempre junto a los colores azul y oro, porque la historia también se vive. Twitter: @gopereyra
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