LO SUPO JUGAR

La Bombonera volvió a prender sus luces para una de esas noches de copa que tanto le gustan al hincha. Por los cuartos de final de la Copa Sudamericana, Boca recibió a San Pablo, un grande del continente, en el primer capítulo de una serie que se definirá dentro de siete días en Brasil.

No llegó cómodo el equipo de Rodolfo Arruabarrena. A las lesiones y los futbolistas que vienen recuperándose se sumaron síntomas gripales en Ascacíbar y Merentiel. Con un plantel que tampoco ofrece demasiadas alternativas, ambos estuvieron presentes.

El vasco puso a Montero en el arco; Lozano, Di Lollo, Facundo “Jagger” Herrera y Lautaro Blanco en defensa; Paredes y Belmonte en la mitad; Velasco, Ascacíbar y Flores unos metros más adelante, y Merentiel como referencia ofensiva.

Enfrente, San Pablo se presentó con tres defensores, cuatro volantes, dos jugadores encargados de la creación y Jonathan Calleri, ex Boca, como punta.

Con el arbitraje del chileno Piero Maza, empezó el partido.

Y el que mejor lo hizo fue San Pablo.

El conjunto brasileño tomó la iniciativa, se instaló durante varios pasajes en campo de Boca y encontró circulación en la mitad. Ramón avanzaba por derecha, Iago lo hacía por izquierda y Luciano aparecía como conductor del ataque paulista.

Boca no encontraba profundidad, pero sí mostraba algo que terminaría siendo importante: solidez en el bloque defensivo. Di Lollo se imponía en los duelos con Calleri y Herrera respondía cada vez que San Pablo intentaba progresar. Sin poder lastimar arriba, Boca eligió no entrar en el ritmo que proponía el visitante. Hizo circular la pelota, buscó pases seguros y trató de enfriar el juego.

El problema era otro: esa circulación terminaba demasiado lejos de Merentiel. La pelota pasaba por Di Lollo, Herrera y Paredes, pero faltaba conexión hacia adelante. Boca estaba largo y, por momentos, partido.

A los 16 minutos pagó una mala salida de Belmonte. San Pablo recuperó por izquierda y el centro encontró a Luciano libre en el punto penal. El brasileño cabeceó sin dirección y Montero respondió enviando la pelota al córner.

A los 30 volvió a llegar el visitante. Iago y Luciano combinaron y el centro atrás encontró a Calleri, que amagó atacar el primer palo y retrocedió para quedar sin marca. Tenía tiempo para controlar, pero eligió definir de primera: débil y desviado.

Habían sido dos luces de advertencias.

Pero San Pablo no había conseguido transformar su mayor posesión en un dominio abrumador. Y Boca, lentamente, empezó a acomodarse.

El equipo adelantó algunos metros, comenzó a disputar la pelota más lejos de Montero y encontró en las subidas de Lautaro Blanco una posibilidad de romper por izquierda. A los 35, Flores recibió de espaldas y habilitó de taco al lateral Blanco, que llegó en velocidad y remató alto.

El primer tiempo se cerró con una sensación distinta a la de su comienzo. San Pablo había arrancado mejor, pero Boca había logrado equilibrarlo. Y, fundamentalmente, había atravesado su momento más incómodo sin recibir goles.

Para el complemento, Arruabarrena movió las piezas.

No necesitó hacer un cambio de nombres. Le alcanzó con cambiar posiciones.

Flores pasó a la derecha, donde había mostrado mejores rendimientos en partidos anteriores, y Velasco se instaló sobre la izquierda.

Y el partido cambió.

Velasco empezó a participar mucho más. Por afuera tenía la proyección de Lautaro Blanco y, cuando elegía meterse hacia el centro, encontraba a Paredes o podía cambiar el frente buscando a Flores.

Boca empezó a tener variantes.

También adelantó la presión. Ya no esperaba solamente en su campo: disputaba la pelota en la mitad e incomodaba la salida de San Pablo. Di Lollo avisó con un cabezazo desviado después de un córner y la Bombonera entendió el momento. El equipo había cambiado la postura y la gente empujaba.

Hasta que a los 52 llegó una jugada que explicó el nuevo Boca del complemento.

Flores recuperó por derecha y jugó para Paredes. Leandro vio antes que todos lo que podía suceder: abrió las piernas y dejó pasar la pelota. Ascacíbar apareció lanzado y sin marca por el carril central. El volante abrió para Velasco, Alan esperó la llegada de Blanco y lo habilitó en el momento justo.

Lautaro llegó por afuera y metió el centro bajo.

Merentiel apareció en posición de nueve, remató ante Rafael y el arquero brasileño consiguió rechazar. Pero la pelota volvió a quedar en los pies de la Bestia.

Esta vez no perdonó.

Remate fuerte, 1 a 0 y explosión en la Bombonera.

Boca había encontrado el gol en su mejor momento.

Y lejos de retroceder inmediatamente para defender la diferencia, durante varios minutos fue por más. Velasco siguió haciendo daño desde la izquierda y cada recuperación en la mitad encontraba al equipo preparado para atacar con velocidad.

San Pablo ya no era aquel equipo de los primeros minutos. Le costaba sostener la pelota arriba y Boca recuperaba cada vez más rápido.

En una de esas transiciones, Herrera ganó en defensa y comenzó una jugada que pasó por Velasco, Flores y Merentiel, finalizando en Alan que acompañó la jugada inicidada por el en campo propio. Velasco desde el borde del área sacó un derechazo de tres dedos que cruzó el arco y pasó cerca del segundo palo.

Era el momento para intentar ampliar la diferencia.

San Pablo respondió fundamentalmente con pelota detenida. En un tiro libre frontal, la bajaron de cabeza para Duarte, que terminó definiendo desde el piso al cuerpo de Montero.

Con el ingreso de Villa por Merentiel, el vasco volvió a modificar el dibujo ofensivo. Velasco quedó como falso nueve, Villa se ubicó por izquierda y Flores continuó por derecha. El escenario estaba preparado para aprovechar los espacios que pudiera dejar un San Pablo obligado a adelantarse.

Hubo también una acción revisada por el VAR, después de que Duarte recibiera inicialmente la tarjeta roja por un choque con Paredes. Tras la revisión, la expulsión fue anulada.

Después, el partido empezó a apagarse.

Boca entendió que no debía regalar lo que había conseguido. Se agrupó mejor, cuidó su arco y quedó preparado para alguna salida rápida. San Pablo, por su parte, perdió la agresividad ofensiva y pareció asumir que una derrota por la mínima mantenía abierta la serie.

Ya casi no hubo situaciones.

El 1 a 0 quedó escrito.

¿Es una ventaja corta para ir al Morumbí? Seguramente. Pero el análisis no puede quedarse solamente en la diferencia del marcador.

Boca llegó condicionado por lesiones, recuperaciones y problemas físicos. Empezó el partido incómodo, con San Pablo manejando la pelota y jugando en campo argentino. Pero no se desordenó.

Primero aguantó. Después analizó, entendió. Y finalmente golpeó.

Arruabarrena leyó dónde podía lastimar al rival, cambió de sector a Velasco y Flores y Boca encontró otro partido. Pasó de contener a San Pablo a obligarlo a retroceder, encontró el gol y tuvo incluso posibilidades de ampliar la diferencia.

Ahora viene otra historia.

En siete días San Pablo tendrá la obligación. El Morumbí empujará al conjunto brasileño hacia adelante y Boca deberá saber convivir con momentos de presión. Pero esa misma necesidad también puede ofrecerle algo que este equipo sabe aprovechar: espacios.

Tiene futbolistas para hacerlo.

La serie está abierta y quedan 90 minutos.

Pero Boca viajará a Brasil con algo más importante que una ventaja mínima: viajará sabiendo que pudo soportar el momento del rival, modificar el partido y encontrar la manera de ganarlo.

En una noche de copa, Boca hizo exactamente eso: Lo supo jugar.

Gustavo Oscar Pereyra
Gustavo Oscar Pereyra
Socio vitalicio del Club Atlético Boca Juniors. Testigo de las glorias del Toto Lorenzo y Carlos Bianchi, sobreviviente de los años dificiles… en las buenas y en las malas siempre junto a los colores azul y oro, porque la historia también se vive. Twitter: @gopereyra
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