Boca enfrentó a Vélez por los octavos de final de la Copa Argentina en el estadio Mario Alberto Kempes, escenario que inevitablemente traía el recuerdo de aquel partido de noviembre de 2024, cuando Vélez derrotó a Boca 4 a 3 después de un encuentro cambiante y vibrante.
Esta vez Boca llegó a Córdoba con un equipo condicionado por las lesiones. A la fractura de peroné de Tomás Aranda se sumó la baja de Milton Delgado, una pieza importante en la mitad de la cancha. Ayrton Costa continúa afuera por su lesión muscular y Bareiro fue operado durante la semana y será baja hasta la próxima temporada.
Otra vez Arruabarrena tuvo que reacomodar el equipo.
Álvaro Montero estuvo en el arco. Lozano regresó al lateral derecho; Di Lollo y Facundo “Jagger” Herrera formaron la dupla central, con Herrera sumando su segundo partido como titular ante la ausencia de Ayrton Costa, y Lautaro Blanco ocupó el lateral izquierdo.
En la mitad volvió Paredes desde el arranque, acompañado por Ascacíbar y Belmonte, que ingresó por el lesionado Milton Delgado.
Y la principal novedad apareció arriba: Alan Velasco reemplazó a Flores y acompañó a Merentiel y Sebastián Villa. La intención del Vasco fue clara: sumar a Velasco al circuito de juego de la mitad de la cancha, darle mayor movilidad al equipo y también colaboración en el retroceso.
El partido arrancó parejo.
Vélez tuvo las primeras aproximaciones con un cabezazo de Ronaldo Martínez que se fue alto y un tiro libre desviado de Lanzini.
Pero después de esos primeros minutos Boca comenzó a encontrar espacios y tuvo las situaciones más claras.
El juego se inclinaba principalmente hacia el sector de Villa. En una mala salida de Vélez, Paredes recuperó y rápidamente cedió para Merentiel. La defensa había quedado desacomodada y demasiado cerca de la Bestia, que aprovechó el espacio y metió el pase hacia el centro del área.
Por detrás de los centrales apareció Belmonte.
El Toto quedó frente a Marchiori y remató sobre el cuerpo del arquero. El rebote le quedó a Ascacíbar, que volvió a rematar y la pelota terminó en el córner.
En una misma jugada Boca había llegado al área con sus dos volantes. Tanto Belmonte como Ascacíbar entendían que podían soltarse y aprovechar los espacios que generaban los delanteros.
Vélez intentaba responder principalmente por izquierda con Pellegrini, pero le costaba generar peligro.
Boca volvió a acercarse en una pelota parada. Después de un córner, Elías Gómez cabeceó contra su propio arco y obligó a Marchiori a reaccionar para mandar nuevamente la pelota afuera.
Y sobre el final del primer tiempo llegó otra de las oportunidades claras de Boca.
Velasco, que por momentos dejaba la derecha y se ubicaba detrás del centrodelantero, encontró con un pase recto a Lautaro Blanco. El lateral habilitó a Belmonte, que otra vez se soltó, pisó el área y quedó solo frente a Marchiori.
El remate se fue afuera.
Boca había conseguido generar situaciones, había encontrado espacios y había llegado con gente al área rival.
Le faltaba lo más importante: convertir.
Y esa falta de eficacia empezaba a mantener con vida a Vélez.
El segundo tiempo arrancó de manera parecida. Boca seguía dando la sensación de estar más cerca, pero continuaba desperdiciando oportunidades.
Velasco desbordó y encontró a Villa. El colombiano remató buscando el arco, pero la pelota terminó rebotando en Merentiel.
El cero no se rompía.
Guillermo empezó a mover el banco y refrescó el ataque de Vélez con juveniles. Boca, en cambio, comenzó lentamente a sentir el desgaste.
Aun así volvió a tener una muy clara.
Paredes encontró un gran pase entre líneas para Velasco. Alan ingresó por derecha, quedó libre dentro del área y buscó colocarla contra el segundo palo.
Se fue cerca.
Era otra situación que Boca dejaba pasar.
Y el partido empezó a cambiar.
Con el correr de los minutos Vélez creció, Boca perdió intensidad y el cansancio comenzó a notarse, especialmente en la mitad de la cancha.
Los cambios de Arruabarrena llegaron tarde y tampoco consiguieron darle al equipo el impulso que estaba necesitando. Enner Valencia mostró que todavía está falto de ritmo; Palacios y Zenón tuvieron poco tiempo para meterse en el partido y Flores, con algún desborde por izquierda, intentó aportar algo de intensidad.
Paredes, ya muy cansado, terminó dejando la cancha.
Boca había dejado pasar su momento.
Y Vélez empezó a creer que podía ganarlo.
Hasta que, cuando el partido parecía encaminarse a los penales, llegó la jugada que pudo dejar a Boca afuera de la Copa.
Boca estaba atacando y quedó mal parado.
Vélez salió rápido. Pellegrini condujo, juntó marcas cerca del área y encontró la llegada de Escobar, que apareció completamente libre.
Escobar quedó mano a mano con Montero.
El arquero salió y cometió la falta.
Zunino no dudó.
Penal para Vélez.
Y casi al mismo tiempo el cuarto árbitro levantaba el cartel anunciando cuatro minutos adicionales.
Era prácticamente la última pelota.
La gente de Boca entendió el momento y comenzó a alentar con más fuerza, intentando meter presión sobre Dylan Godoy.
Godoy tomó carrera.
Montero eligió un palo.
La pelota fue hacia el otro.
Y pegó en el poste.
Boca se salvó.
Después de haber tenido las oportunidades para ganar el partido, Boca estuvo a un remate, a centímetros, de quedar eliminado.
El fútbol le daba otra oportunidad.
Terminó 0 a 0 y llegaron los penales.
Lautaro Blanco abrió la serie convirtiendo para Boca.
Después apareció Montero para contener el remate de Elías Gómez y darle la primera ventaja al equipo del Vasco.
Zenón convirtió el suyo y García respondió para Vélez.
Pero cuando llegó el turno de Enner Valencia, el ecuatoriano remató débil y anunciado. Marchiori adivinó y mantuvo a Vélez en la definición.
La serie volvía a emparejarse.
Los siguientes ejecutantes fueron convirtiendo hasta llegar al quinto penal de Boca.
Carlos Palacios tomó la responsabilidad y definió con un remate muy ajustado.
Gol.
Entonces todo quedó en Silvero.
Si convertía, la serie continuaba.
El defensor remató fuerte, aunque no demasiado esquinado.
Montero eligió bien.
Atajó.
Y Boca se metió en los cuartos de final de la Copa Argentina.
Una clasificación que terminó teniendo de todo.
Porque Boca pudo ganarlo durante los 90 minutos. Generó las mejores situaciones, encontró espacios, consiguió que sus volantes llegaran al área y tuvo oportunidades suficientes para ponerse en ventaja.
Pero no convirtió.
Y por no haberlo definido cuando tuvo el partido a su favor, terminó quedando expuesto a perderlo en una sola jugada.
El penal de Godoy pegó en el poste.
El poste le dio una vida más.
Y en la definición apareció Álvaro Montero.
Boca sigue en la Copa Argentina y en cuartos de final lo espera Racing.
Ahora deberá cambiar rápidamente el chip. El sábado visitará a Gimnasia de Mendoza y probablemente haya rotación, porque el martes llegará el partido de ida frente a San Pablo por la Copa Sudamericana. El calendario aprieta, las lesiones obligan a Arruabarrena a modificar nombres.
Pero esta noche se vuelve de Córdoba con lo que vino a buscar.
Pudo ganarlo antes, estuvo a centímetros de perderlo después y terminó encontrando en Montero al hombre de la clasificación. Boca sigue en la Copa.

