Boca Juniors volvió a la Bombonera después de tres partidos en los que no pudo jugar en su estadio debido a los trabajos realizados en el césped. Un regreso esperado, aunque con nuevas bajas para Rodolfo Arruabarrena.
Durante la semana, Tomás Aranda sufrió la fractura del peroné en la previa de un entrenamiento y estará aproximadamente cuatro meses fuera de las canchas. El Vasco pierde así una de las piezas fundamentales de su esquema: un juvenil que le aportaba al equipo creación, desequilibrio y cambio de ritmo.
A esa ausencia se sumó la de Ayrton Costa, con una lesión muscular en el partido anterior frente a Racing.
Para recibir a Lanús, Arruabarrena dispuso a Álvaro Montero en el arco. En la defensa jugaron Dylan Gorosito, reemplazando al lesionado Lozano; Lautaro Di Lollo; el juvenil Facundo “Jagger” Herrera, que había jugado todo el segundo tiempo el domingo pasado ante Racing; y Lautaro Blanco.
En la mitad de la cancha estuvieron Camilo Rey Domenech, Milton Delgado y Santiago Ascacíbar. Alan Velasco ocupó el lugar de Aranda como enlace, mientras que Leonel Flores y Miguel Merentiel conformaron el ataque.
Enfrente estaba Lanús, un equipo que lleva un trabajo prolongado bajo la conducción de Mauricio Pellegrino y que, desde el comienzo, mostró un funcionamiento más aceitado.
Con el arbitraje de Pablo Dóvalo, Lanús arrancó mejor.
Apenas se había jugado un minuto cuando, después de un tiro de esquina, Peña Biafore anticipó a toda la defensa de Boca y metió un cabezazo que pegó en el travesaño antes de salir. Fue la primera alarma para el arco defendido por Montero.
En esos primeros minutos, el granate manejaba mejor la mitad de la cancha. Peña Biafore le daba recuperación, mientras que Watson aportaba circulación y fluidez. A partir de allí, el conjunto granate buscaba las asociaciones con Aquino y Salvio.
Boca intentaba atacar por la banda derecha con Leonel Flores, pero Dylan Gorosito no se proyectaba demasiado y Flores perdía el duelo con Marcich. Durante los primeros quince minutos, Lanús jugó decididamente en campo rival.
A los 16 minutos, una cesión de Watson desde la izquierda encontró a Aquino. El jugador de Lanús entró gambeteando al área y sacó un remate cruzado que pasó cerca del segundo palo.
Boca respondió con una aparición aislada de Leonel Flores. El delantero consiguió sacar un remate cruzado que se desvió y terminó en el córner.
Pero Boca estaba inconexo y extrañaba demasiado a Aranda. Alan Velasco aparecía recostado sobre la izquierda y, aunque intentaba participar, no lograba convertirse en el generador de juego que el equipo necesitaba.
Cuando Velasco se desplazó hacia el centro, Boca encontró algunas posibilidades diferentes. Desde allí, Alan pudo rematar al arco y también dispuso de un mayor menú de pases, buscando la proyección de Lautaro Blanco o la aparición de Leonel Flores.
El equipo de Arruabarrena consiguió emparejar el trámite, aunque lo hizo más por empuje que por ideas. Lanús seguía mostrando un mejor concepto de juego asociado y una mayor claridad en la circulación de la pelota.
En la última jugada del primer tiempo, el conjunto del sur volvió a quedar muy cerca del gol.
Todo comenzó con un tiro libre de Velasco que se fue afuera. Losada realizó rápidamente el saque de arco, Peña Biafore habilitó a Guidara por la derecha y el lateral jugó de primera para Salvio. El Toto llegó hasta el fondo y sacó el centro atrás.
Watson apareció entrando al área sin marcas, aprovechando el lento retroceso de Boca, y sacó un remate que pasó rozando el palo de Montero.
Lanús se fue al descanso habiendo generado las situaciones más claras y mostrando una idea definida. Boca, en cambio, acusaba las ausencias y no encontraba continuidad en su juego.
El segundo tiempo comenzó con Boca intentando adelantarse para ir en busca del partido. Sin embargo, en una nueva contra, la pelota le quedó a Peña Biafore, que ingresó al área y remató desviado. Una jugada muy parecida a la que había cerrado la primera etapa.
Villa ingresó para jugar por la izquierda y, desde sus primeras intervenciones, consiguió generarle cierta inquietud a Guidara.
En una salida rápida, Lautaro Blanco avanzó por ese sector, frenó y esperó la llegada del colombiano. Villa recibió entrando al área y sacó un remate que rebotó en un jugador de Lanús antes de salir al córner.
Arruabarrena buscó modificar el desarrollo con los ingresos de Leandro Paredes y Enner Valencia.
A partir de la entrada de Paredes, Boca comenzó a salir con mayor claridad desde el fondo y trató de quebrar la defensa granate utilizando los costados: Villa por la izquierda y Leonel Flores por la derecha.
Sin embargo, al equipo le faltaba profundidad dentro del área. Enner Valencia participaba poco y volvía a mostrar que todavía se encuentra fuera de ritmo.
A los 25 minutos, después de un centro de Sepúlveda desde la derecha, Peña Biafore volvió a elevarse sin oposición. Esta vez, su cabezazo se fue por encima del travesaño.
Más tarde ingresó Tomás Belmonte en reemplazo de Milton Delgado, que venía arrastrando cansancio por la seguidilla de partidos. Lo mismo ocurría con Leonel Flores, quien dejó su lugar para el ingreso de Kevin Zenón.
Boca buscaba, pero no encontraba los espacios. Lanús se defendía con orden y, cada vez que recuperaba la pelota, salía rápidamente de contraataque aprovechando los espacios que dejaba el equipo local.
Ya en tiempo de descuento, Bezzozzi llegó hasta el fondo y sacó un centro atrás para Wlk, que apareció completamente libre. Su remate salió al cuerpo de Montero, que respondió con seguridad y se quedó con la pelota.
Lanús había tenido la última oportunidad. O al menos eso parecía.
Porque todavía quedaba una jugada más.
Paredes cedió la pelota para Ascacíbar. El Ruso atrajo las marcas y, en el momento justo, habilitó a Belmonte con un pase preciso entre líneas. La defensa de Lanús intentó achicar hacia adelante, pero Marcich quedó enganchado y habilitó la posición del mediocampista de Boca.
Belmonte quedó cara a cara con Losada y definió por encima de su cuerpo para marcar el 1 a 0.
En la última pelota del partido apareció la inexorable ley del ex.
Boca se quedó con un triunfo tan agónico como necesario. No jugó bien y Lanús lo superó durante buena parte de la noche, pero al conjunto granate le faltó efectividad para trasladar esa superioridad al resultado.
El equipo de Arruabarrena encontró en la firmeza del juvenil “Jagger” Herrera y en la seguridad de Álvaro Montero la resistencia necesaria para mantenerse en partido. Después, cuando el empate parecía definitivo, encontró en Belmonte el gol del desahogo.
La victoria le permite volver a sumar de a tres, acomodarse en la tabla después de varios empates y llegar con otro ánimo al encuentro frente a Vélez por la Copa Argentina.
Boca no jugó bien, pero ganó.
Y en su regreso a la Bombonera, cuando la noche parecía condenada al empate, el hincha terminó festejando el triunfo en el tiro del final.

