UN PASEO POR RECOLETA

Boca llegó a Asunción para enfrentar a Recoleta FC por el partido de vuelta de los octavos de final de la Copa Sudamericana, con la ventaja del 3 a 1 conseguida una semana atrás. Un resultado que había sido incluso generoso con el conjunto paraguayo, porque después del baldazo de agua fría que significó el gol de Recoleta, Boca había generado numerosas situaciones y pudo haber conseguido una diferencia mayor.

En el histórico Defensores del Chaco, y acompañado por más de 25 mil hinchas que volvieron a demostrar que la pasión no conoce de fronteras, Boca afrontó la revancha con bajas importantes. Paredes quedó afuera por una molestia sufrida ante Platense, Pellegrino por un desgarro y Lozano también por problemas físicos. Además, Arruabarrena decidió darles descanso a Di Lollo y Leonel Flores.

Así, Montero estuvo en el arco; Gorosito, Figal, Ayrton Costa y Lautaro Blanco conformaron la defensa. Milton Delgado fue el volante central, acompañado por Ascacíbar y Belmonte, mientras que Aranda se movió con libertad detrás de Merentiel y Villa.

Todo hacía suponer que Recoleta saldría decidido a buscar rápidamente el descuento. Sin embargo, ocurrió lo contrario. Boca manejó el trámite con tranquilidad, sin apresurarse y entendiendo que el tiempo y el resultado estaban de su lado.

Desde el comienzo encontró espacios, especialmente por el sector izquierdo con Villa. A los cinco minutos, Gorosito encaró desde la derecha hacia el medio, cedió para Merentiel, que pivoteó en la puerta del área, y Aranda habilitó a Villa. El colombiano apareció por izquierda y sacó un remate cruzado que pasó cerca. Minutos después volvió a intentarlo desde el mismo sector, esta vez a las manos de Ferreira.

Bajo una copiosa lluvia, Boca controlaba el partido, aunque a los 22 minutos Recoleta tuvo su oportunidad más clara. Tras un lateral, Espínola encontró con un pase vertical a Domínguez, que quedó mano a mano con Montero. El arquero salió rápido, achicó muy bien y evitó la caída de su arco.

Después de la pausa de hidratación, González cabeceó un centro que Montero contuvo sin problemas. Era demasiado poco para un equipo que necesitaba descontar dos goles para igualar la serie.

Y a los 30 minutos Boca golpeó. Villa combinó rápidamente con Lautaro Blanco, el lateral llegó hasta el fondo y lanzó el centro. Ferreira rechazó hacia adelante, la pelota tomó altura y Ascacíbar, mostrando una vez más su capacidad para llegar al área rival, apareció en el punto penal y de cabeza puso el 1 a 0.

A partir de allí Boca comenzó a imponer definitivamente su jerarquía. Delgado recuperaba y daba salida; Belmonte hacía un trabajo importante sobre Silva y Domínguez, y Aranda aportaba el cambio de ritmo, asociándose también con Gorosito por derecha.

Merentiel estuvo cerca del segundo en una contra que terminó con Cardozo casi convirtiendo en contra. Villa también tuvo otra posibilidad entrando por izquierda, pero su remate cruzado salió cerca del segundo palo.

Hasta que sobre el final del primer tiempo llegó el segundo. Después de un tiro libre jugado desde un costado, Aranda y Gorosito combinaron rápidamente. Aranda avanzó por derecha y lanzó un centro largo. Por detrás de Ascacíbar y Merentiel apareció Villa. Su primer remate fue rechazado por Ferreira, pero el rebote volvió a quedarle al colombiano, que esta vez definió de izquierda para poner el 2 a 0 y prácticamente sentenciar la serie.

En el festejo, Villa juntó las palmas de sus manos mirando hacia la tribuna de Boca, en un claro gesto de disculpas después de algunas actitudes y declaraciones poco felices. Y futbolísticamente también hubo una señal: Villa volvió a ser desequilibrante.

Para el segundo tiempo Arruabarrena decidió cuidar a Aranda y mandó a Velasco a la cancha. Recoleta quitó un defensor, agregó gente en el mediocampo e incorporó a Paul Charpentier buscando mayor presencia en el juego aéreo.

El conjunto paraguayo arriesgó porque ya no tenía nada que perder, pero Boca estaba bien agrupado y encontraba cada vez más espacios para salir de contra.

Y justamente de una recuperación de Milton Delgado nació el tercero. El volante condujo varios metros en velocidad y habilitó a Merentiel, que quedó frente a Ferreira y definió con categoría, picando la pelota para establecer el 3 a 0.

Segundo partido consecutivo convirtiendo para la Bestia y serie definitivamente terminada.

Después del gol llegó otro momento importante de la noche: Enner Valencia reemplazó a Merentiel y tuvo su debut con la camiseta de Boca.

Recoleta apenas podía intentar desde media y larga distancia porque Boca no le permitía ingresar con claridad al área. Belmonte, incluso, tuvo la posibilidad de ampliar la diferencia después de desprenderse desde el mediocampo, aunque Ferreira respondió ante su fuerte remate.

Cada contra de Boca llevaba peligro. Villa se mantenía abierto por izquierda, arrastrando marcas, mientras Velasco encontraba espacios por derecha. Así tuvo dos situaciones claras: primero con un remate cruzado que pasó muy cerca del palo y después con otro disparo que también salió desviado.

Recoleta encontró dos aproximaciones sobre el final. González aprovechó un mal pase de Zenón pero desvió su remate, y luego Héctor López obligó a Montero a responder para mandar la pelota al córner.

Y precisamente de ese córner nació el cuarto.

Enner Valencia despejó de cabeza en el primer palo. La pelota quedó para Zenón, que arrancó en velocidad. Villa acompañaba por izquierda y Velasco por derecha. Kevin eligió el pase profundo para Velasco, que ingresó al área, enfrentó a Monzón, amagó, tiró la bicicleta, lo dejó desairado y sacó un formidable remate al ángulo para establecer el 4 a 0 definitivo.

Con el pitazo final de Matonte, los más de 25 mil hinchas de Boca que coparon el Defensores del Chaco celebraron una clasificación contundente a los cuartos de final, donde espera un rival con historia y tradición: San Pablo.

Boca impuso su jerarquía y superó ampliamente a un rival entusiasta que, a lo largo de los 180 minutos, solamente consiguió preocuparlo durante un tramo del partido de ida.

Pero más allá del resultado y de la clasificación, la noche de Asunción dejó señales positivas.

Montero comienza a consolidarse y transmite mayor confianza. Gorosito demostró que puede ser una variante seria por la banda derecha. El equipo tuvo circulación y equilibrio aun sin Paredes. Ascacíbar volvió a demostrar que su llegada al área es un arma importante. Merentiel convirtió por segundo partido consecutivo. Velasco volvió a ingresar bien desde el banco. Y Villa volvió a ser Villa: profundo, desequilibrante y determinante.

Pero quizás lo más importante sea que empieza a reconocerse una idea.

El Boca del Vasco quiere ser protagonista. Quiere tener la pelota, imponer el ritmo y jugar los partidos en campo rival. Todavía deberá ajustar aspectos defensivos y habrá pruebas mucho más exigentes. Recoleta, ya sea por sus propias limitaciones o porque Boca supo neutralizarlo, esta noche lo inquietó muy poco.

San Pablo seguramente propondrá otra medida.

Pero Boca viajará a los cuartos de final fortalecido. Porque en Asunción no solamente ganó, goleó y clasificó.

También dejó la sensación de que empieza a saber cómo quiere jugar.

Gustavo Oscar Pereyra
Gustavo Oscar Pereyra
Socio vitalicio del Club Atlético Boca Juniors. Testigo de las glorias del Toto Lorenzo y Carlos Bianchi, sobreviviente de los años dificiles… en las buenas y en las malas siempre junto a los colores azul y oro, porque la historia también se vive. Twitter: @gopereyra
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