DOS CARAS, UN EMPATE

La garúa, el regreso del público visitante y el homenaje a Martín Palermo le dieron a la noche en Vicente López una atmósfera especial, casi de otro tiempo. Dentro de la cancha, Boca también atravesó distintos momentos: comenzó sin profundidad, volvió a pagar caro sus errores defensivos y reaccionó a partir de los cambios. Terminó cerca de ganarlo, pero debió conformarse con un empate que le dejó más preocupaciones que certezas.

Por la quinta fecha de la Liga Profesional, Boca visitó a Platense en el estadio Ciudad de Vicente López. Enfrente estuvo el equipo dirigido por uno de los grandes ídolos xeneizes, Martín Palermo, esta vez sentado en el banco rival.

Buscando regular las cargas en medio de una seguidilla exigente, Rodolfo Arruabarrena retocó su formación habitual. Álvaro Montero estuvo en el arco; Lozano, Di Lollo, Pellegrino —en reemplazo de Ayrton Costa— y Lautaro Blanco conformaron la defensa. En la mitad se mantuvo el trío que parece convencer al Vasco y también a Paredes: el capitán como eje, acompañado por Ascacíbar y Milton Delgado.
La principal novedad apareció en el ataque. Villa comenzó por izquierda, Flores por derecha y Tomás Aranda ocupó el centro como un falso nueve.

La noche se presentó desapacible, bajo una garúa constante de esas que molestan sin terminar de mojar. Más de cinco mil hinchas de Boca llenaron la tribuna visitante y, con las dos parcialidades presentes, el partido recuperó una postal que recordó al fútbol de la década del 80.

Antes del comienzo, la gente de Boca recibió a Martín Palermo con banderas y canciones. Un homenaje colmado de afectos y agradecimientos para quien tantas veces los hizo felices con la camiseta azul y oro, aunque esta vez estuviera defendiendo otros colores desde el banco de suplentes.

Con el arbitraje de Baliño se puso en marcha el encuentro. Boca concentró sus primeros avances sobre la banda derecha, donde Flores lograba imponerse con velocidad y gambeta ante Silva. Sin embargo, cada vez que conseguía desbordar, sus centros no encontraban destinatario. Al equipo le faltaba una referencia dentro del área.

Desde el banco, Arruabarrena pedía asegurar la pelota con pases cortos y evitar los envíos divididos, sobre todo por la velocidad que había tomado el campo mojado. Boca circulaba, pero no profundizaba. Tampoco encontraba soluciones por la izquierda, donde Villa tuvo una primera parte apagada.

Platense, sin necesitar una posesión prolongada, comenzó a mostrarse más peligroso. Recuperaba y buscaba rápidamente a Mainero con pelotazos largos a espaldas de Blanco. Cada subida del lateral dejaba un espacio que el conjunto local intentaba explotar.

Con el correr de los minutos, la preocupación del Vasco se hizo visible. Boca retrocedía mal, perdía equilibrio y Di Lollo dudaba cuando debía controlar a Luciano Giménez.

A los 14 minutos llegó la primera aproximación clara. Flores combinó con Lozano, el lateral alcanzó el fondo y levantó el centro hacia el segundo palo. Villa apareció libre, pero no consiguió conectar bien el cabezazo.

Mientras el partido avanzaba, desde el campo surgió otra señal inquietante: Paredes no ejecutaba las pelotas detenidas. Los córners quedaban a cargo de Aranda o Villa, mientras Arruabarrena mandaba a calentar a Belmonte y a Rey Domenech.

A los 24 minutos, Lagos se soltó por la derecha y sacó un derechazo que buscaba el ángulo. Montero reaccionó con firmeza y alcanzó a desviar la pelota al córner.
Sin controlar el juego, Platense conseguía generar mayor peligro. Boca tenía la pelota, pero no encontraba profundidad ni presencia dentro del área rival.

Recién a los 41 minutos, luego de un desborde de Villa, Ascacíbar logró aparecer en posición ofensiva. Fue una de las primeras llegadas al área del Ruso, precisamente una de las virtudes que había marcado la diferencia en sus actuaciones anteriores.

Sobre el cierre de la primera etapa, Luciano Giménez desbordó por la derecha y jugó hacia atrás para Mainero. Desde el borde del área llegó el centro para Retamar, que cabeceó cruzado. Durante esa acción se lesionó Pellegrino y debió abandonar el partido.

Para el complemento, Arruabarrena decidió modificar nombres y estructura. Ayrton Costa reemplazó a Pellegrino y Merentiel ingresó por Paredes. Boca pasó a jugar con un 4-2-3-1: Delgado y Ascacíbar formaron el doble cinco; Villa se mantuvo por izquierda, Flores por derecha y Aranda se ubicó detrás de Merentiel.

La presencia de un centrodelantero le dio al equipo el punto de referencia que no había tenido durante el primer tiempo. Además, Aranda comenzó a recibir más retrasado y a participar con mayor libertad en la construcción.

A los seis minutos, el propio Aranda filtró un pase para Villa. El colombiano superó en velocidad a Lagos y sacó un remate cruzado que pasó cerca del arco de Cozzani.

Pero cuando Boca parecía empezar a acomodarse, una nueva cadena de errores defensivos lo dejó en desventaja.
A los siete minutos, después de un saque largo del arquero de Platense, Giménez anticipó a Costa y peinó la pelota. Togni la recibió frente a Di Lollo y habilitó a Retamar, que encontró un enorme espacio entre los defensores. Lozano intentó cerrar, pero terminó acomodándole la pelota al delantero. Ante una defensa lenta y desarticulada, Retamar definió con un remate bajo y estableció el 1-0.

Boca intentó responder. A los 13 minutos, después de una jugada desordenada, Merentiel cedió para Lozano, quien apareció por izquierda. Cozzani leyó la acción, salió con rapidez y consiguió tapar su remate antes de que pudiera cruzarlo.

A los 26 minutos llegó otra advertencia para la defensa xeneize. Giménez dominó la pelota con el pecho y también con la mano antes de una acción que terminó en gol. La infracción fue sancionada y Boca se salvó de quedar dos tantos abajo.

Cuatro minutos más tarde, un centro de Blanco fue rechazado por la defensa local. La pelota quedó en poder de Dylan Gorosito, quien había reemplazado a Lozano. El juvenil sacó un fuerte derechazo que se estrelló contra el travesaño.

Con Aranda más involucrado en la elaboración, Boca empezó a encontrar mejores caminos. El juvenil se movió en la zona donde más cómodo se siente y distribuyó el juego hacia Blanco, Velasco y Flores.

A los 34 minutos llegó el empate. Aranda lanzó un pase largo para Ascacíbar, que volvió a soltarse, pisó el área y ganó de cabeza. El Ruso asistió a Merentiel, quien apareció por el segundo palo, acomodó la pelota y la empujó a la red. La Bestia rompió su sequía personal y puso el 1-1.

La igualdad impulsó a Boca, pero no corrigió sus desequilibrios. Inmediatamente, Lencina le ganó en velocidad a Di Lollo y remató al primer palo. Montero volvió a responder con seguridad y evitó que Platense recuperara la ventaja.

En el tramo final, el partido se abrió y Boca encontró los espacios que no había tenido durante gran parte de la noche.
Cuando se cumplían los 45 minutos, Aranda combinó con Flores, quien apareció por izquierda y levantó el centro. Ascacíbar volvió a llegar al área y bajó la pelota de cabeza. Cozzani tapó el primer remate de Merentiel y el rebote quedó para Velasco, que definió desviado cuando tenía una oportunidad inmejorable.

Poco después, Aranda habilitó a Gorosito por la derecha. Dylan envió el centro y Ascacíbar cabeceó a las manos del arquero, aunque la jugada quedó invalidada por posición adelantada del lateral.

Ya en tiempo de descuento, Ascacíbar filtró un pase perfecto para Merentiel. El uruguayo quedó cara a cara con Cozzani, pero el arquero salió rápido, achicó los espacios y consiguió tapar el remate.
Así terminó el encuentro: empate 1-1 y la sensación de que Boca reaccionó demasiado tarde.

El planteo inicial de Arruabarrena no dio resultado. Sin un delantero de área, el equipo tuvo circulación, pero careció de profundidad y de presencia en los últimos metros. Flores conseguía desbordar, aunque nadie ocupaba el lugar donde debían terminar sus centros. Villa no logró desequilibrar y Ascacíbar estuvo demasiado lejos del área rival.
En el segundo tiempo, el ingreso de Merentiel ordenó el ataque y liberó a Aranda, que comenzó a jugar de frente y desde una posición más natural. Boca mejoró, generó situaciones y encontró el empate mediante dos de sus principales virtudes: la capacidad de Ascacíbar para llegar desde atrás y el olfato goleador de la Bestia.

Pero esa recuperación ofensiva convivió con una preocupante fragilidad defensiva. El gol de Platense nació de una sucesión de errores, Di Lollo sufrió cada vez que lo atacaron con velocidad y Costa tampoco logró brindar seguridad. Montero fue uno de los puntos más firmes y debió resolver varias situaciones provocadas por las desatenciones de sus compañeros.

Boca pudo perderlo cuando quedó expuesto al segundo gol y también pudo ganarlo en los minutos finales. Generó las oportunidades, pero falló en la definición y volvió a dejar puntos en el camino.

Ahora llega la revancha frente a Recoleta por la Copa Sudamericana. El desafío para Arruabarrena será encontrar un equipo que no necesite estar en desventaja para reaccionar. Porque Boca mostró que tiene recursos para atacar y lastimar, pero si pretende llegar lejos deberá alcanzar un equilibrio que todavía no aparece: defender con mayor solidez y definir con más precisión todo lo que consigue generar.

Gustavo Oscar Pereyra
Gustavo Oscar Pereyra
Socio vitalicio del Club Atlético Boca Juniors. Testigo de las glorias del Toto Lorenzo y Carlos Bianchi, sobreviviente de los años dificiles… en las buenas y en las malas siempre junto a los colores azul y oro, porque la historia también se vive. Twitter: @gopereyra
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