Boca recuperó la segunda fecha del Torneo Clausura, postergada por su participación en los playoffs de la Copa Sudamericana frente a O’Higgins. La imposibilidad de utilizar La Bombonera, debido a que los trabajos sobre el campo de juego no pudieron finalizar a tiempo, obligó a trasladar la localía al Palacio Tomás A. Ducó, un escenario inusual para recibir a Estudiantes de La Plata.
En medio de una exigente seguidilla de partidos, Rodolfo Arruabarrena volvió a mover el tablero. Ratificó a Álvaro Montero en el arco, mantuvo la línea de cuatro defensores con Lozano, Di Lollo, Pellegrino y Blanco, pero modificó la estructura del mediocampo. Leandro Paredes se ubicó como volante central, acompañado por Milton Delgado y Santiago Ascacíbar, mientras Tomás Aranda y Flores ocuparon las bandas. La principal novedad fue la salida de Sebastián Villa del equipo titular para poblar la mitad de la cancha, cortar el circuito de juego encabezado por Tiago Palacios y, al mismo tiempo, aliviar el desgaste físico de Paredes, todavía con poco descanso tras su participación en el Mundial.
La idea comenzó a verse desde el arranque. A los ocho minutos Boca elaboró una buena jugada por la izquierda entre Aranda y Blanco. El lateral llegó al fondo y envió un centro pasado que Flores controló sobre el sector derecho. Atrajo la marca y descargó para Lozano, que apareció libre por sorpresa y sacó un remate cruzado buscando el segundo palo. La pelota pasó muy cerca y marcó el primer aviso de la noche.
Estudiantes respondió con la misma claridad. Un centro desde la derecha encontró a Castro, que ensayó una tijera dentro del área y obligó a todos a seguir la trayectoria de una pelota que salió apenas desviada junto al palo.
El desarrollo mostraba dos propuestas bien diferentes. Boca asumía la iniciativa y buscaba abrir la cancha con sus laterales, mientras Estudiantes se replegaba, cerraba espacios y esperaba el momento justo para salir rápido de contraataque. A los 17 minutos llegó la situación más clara para el conjunto platense. Tobio Burgos remató desde media distancia, Montero dio un rebote corto y Carrillo, casi sin ángulo, volvió a exigir al arquero colombiano, que respondió con una gran atajada enviando la pelota al córner.
Ese libreto se repitió durante buena parte del primer tiempo. Los centrales Núñez y Tomas Palacios despejaban los centros de Boca y, desde allí, Estudiantes aceleraba aprovechando los espacios que quedaban detrás de los laterales. Tiago Palacios, Fabricio Pérez y Tobio Burgos encabezaban cada transición buscando siempre a Carrillo como referencia ofensiva.
A los 36 minutos otra salida rápida volvió a generar peligro. Meza desbordó por la derecha y lanzó un centro que la defensa xeneize no logró rechazar. Carrillo apareció nuevamente para definir al primer palo, pero otra vez respondió Montero, una de las figuras de la noche.
Aunque Boca tenía mayor posesión, le faltaba precisión en los metros finales y cada pérdida permitía que Estudiantes encontrara espacios detrás de la línea de volantes y a los costados de Paredes.
Sin embargo, cuando el descanso parecía llegar con el marcador cerrado, apareció la diferencia. Un centro pasado encontró a Blanco sobre la izquierda, que envió un balón fuerte y rasante al primer palo. Santiago Ascacíbar anticipó a toda la defensa y definió para marcar el 1-0. La ley del ex volvió a cumplirse.
El complemento comenzó sin modificaciones y con Boca decidido a ampliar la ventaja. Tras un desborde de Merentiel, el centro atrás encontró a Aranda, cuyo remate se desvió en un defensor y terminó en córner.
A los quince minutos volvió a generar peligro. Delgado rompió por la derecha, lanzó un centro pasado y Flores controló con tranquilidad. Enganchó hacia el medio y sacó un derechazo cruzado que pasó rozando el travesaño.
Con el resultado en contra, el cacique Medina movió el banco e hizo ingresar a Cetré, Aguirre y Facundo Farías para darle mayor agresividad al ataque. El partido quedó definitivamente planteado: Estudiantes adelantó sus líneas y Boca aceptó el escenario para atacar los espacios. Allí apareció la jerarquía de Paredes, que comenzó a lanzar con precisión las diagonales de Flores y, más tarde, de Villa, quien reemplazó a Merentiel. En una de esas contras, Flores definió por encima de la salida de Iacovich y la pelota cruzó toda el área chica sin que nadie pudiera empujarla.
En los minutos finales Boca mostró una de sus mejores versiones defensivas del campeonato. Cerró bien los espacios, replegó con inteligencia y sostuvo el resultado sin sobresaltos. Delgado y Ascacíbar fueron fundamentales para proteger la mitad de la cancha, mientras Montero respondió cada vez que fue necesario.
El 1-0 terminó siendo un resultado justo e incluso corto. Boca volvió a evidenciar que todavía le falta mayor eficacia para resolver los partidos cuando genera espacios, pero esta vez encontró algo que venía buscando: equilibrio. Fue un equipo sólido, ordenado y con una idea táctica clara.
El primer triunfo en el campeonato local no solo suma tres puntos; también confirma que el funcionamiento empieza a consolidarse. El próximo desafío será Vélez, un rival de mayor ritmo e intensidad, que pondrá a prueba si este crecimiento comienza a transformarse en una verdadera identidad de juego.

