Partido de vuelta de los playoffs de la Copa Sudamericana. Boca visitó a O’Higgins en Rancagua después del triunfo 1 a 0 conseguido en La Bombonera.
Llegaba golpeado por la dura derrota 3 a 0 frente a Deportivo Riestra en el torneo local, consecuencia de la decisión de Rodolfo Arruabarrena de preservar a la mayoría de los titulares pensando en esta revancha.
El Vasco mantuvo a Álvaro Montero en el arco y una línea de cuatro con Lozano, Figal, Ayrton Costa y Lautaro Blanco. En el mediocampo ubicó a Leandro Paredes como volante central, acompañado por Ascacíbar, Milton Delgado y Tomás Aranda. En ataque apostó por Sebastián Villa y Miguel Merentiel, un esquema 4-1-3-2.
Con el arbitraje de Wilmar Roldán comenzó el encuentro. En los primeros minutos Boca intentó asumir el control desde la conducción de Paredes. Villa, recostado sobre la derecha, participó poco del circuito ofensivo, mientras que el juego se volcó hacia la izquierda, donde Aranda buscaba atraer marcas para liberar las proyecciones de Lautaro Blanco.
Sin embargo, con el correr de los minutos O’Higgins empezó a encontrar espacios. Los pelotazos frontales complicaron a la defensa xeneize, especialmente a Figal, mientras Costa resolvía algunas situaciones con mayor firmeza. Sobre el sector derecho de Boca, Sarrafiore desbordó con frecuencia y abasteció a Arnoldo Castillo, que tuvo la más clara de la primera etapa tras un cierre defectuoso de Blanco, aunque definió de manera imprecisa.
Promediando el primer tiempo Boca dispuso de una contra con espacios para Villa, pero la resolvió mal. El dominio territorial ya era del conjunto chileno.
El local movía la pelota de un lado al otro hasta encontrar el pase profundo hacia la izquierda o el envío largo a espaldas de la defensa. Francisco González fue bien controlado por Blanco, aunque obligó a Aranda a retroceder constantemente para ayudar sobre Faundez. Esa exigencia defensiva terminó quitándole presencia ofensiva al juvenil.
El primer tiempo terminó 0 a 0, con la sensación de que Boca había perdido el control del partido.
El complemento comenzó con la misma intención del equipo argentino: manejar la pelota y el ritmo del juego. Villa pasó a jugar sobre la izquierda para enfrentar a Faundez y por algunos minutos Boca pareció acomodarse mejor, aunque otra vez los envíos largos del conjunto chileno volvieron a generar preocupación.
A los 11 minutos Arruabarrena decidió reemplazar a Villa por Flores. El juvenil le dio otra dinámica al ataque y, asociado con Aranda, empezó a generar los mejores momentos ofensivos de Boca.
En un intento por bajar el ritmo del encuentro, Álvaro Montero demoró la reanudación desde un saque de arco. Wilmar Roldán, aplicando la nueva reglamentación que sanciona la retención excesiva del arquero, le otorgó un tiro de esquina a O’Higgins.
Pero el partido cambió con el ingreso de Bastián Yáñez por Rabello. Abierto sobre la izquierda, enseguida desbordó a Lozano y le provocó una amarilla. Del tiro libre llegó un cabezazo de Brizuela que pasó apenas por encima del travesaño.
A los 23 minutos Figal bajó desde atrás a Sarrafiore y Wilmar Roldán lo amonestó. En las protestas también vio la amarilla Leandro Paredes.
Antes de la pausa de hidratación, Aranda realizó una gran acción individual, dejó rivales en el camino y quedó de frente al arco, pero definió desviado.
Y apenas se reanudó el juego llegó el golpe. Tras un lateral, Figal intentó despejar de cabeza pero falló en el cierre. La pelota le quedó a González, que sacó un remate potente para vencer a Montero y poner el 1 a 0.
Con la serie igualada, Boca fue en busca del empate. O’Higgins retrocedió decididamente y apostó a defender cerca de su área para salir de contra o con pelotazos largos.
Con más espacios, Paredes comenzó a hacerse dueño del partido. Primero Flores estuvo muy cerca con un remate cruzado que pegó en el travesaño. Después fue Aranda quien exigió una gran respuesta de Carabalí con un disparo desde afuera del área.
En una contra, el uruguayo Vecino tuvo el 2 a 0 de cabeza, pero encontró una buena respuesta de Montero. Era la oportunidad de liquidar la serie.
En el descuento Boca volvió a empujar. Ayrton Costa no alcanzó a conectar un centro de Paredes y, sobre el final, un tiro libre preparado dejó otra vez a Aranda de frente al arco, aunque Carabalí volvió a salvar al conjunto chileno.
La clasificación se definió desde el punto penal. Convirtieron Paredes, Merentiel y Figal para Boca. Por O’Higgins fallaron Vecino y Pavez, este último ante una gran atajada de Álvaro Montero, que terminó reivindicándose después de un partido con algunas dudas.
Con la serie a favor, Aranda tuvo la oportunidad de asegurar la clasificación, pero eligió picar su remate y Carabalí, que permaneció de pie, se lo contuvo. Finalmente Lautaro Blanco ejecutó el último penal y selló el pase de Boca a los octavos de final.
Boca avanzó de ronda apoyado en la jerarquía individual y en la eficacia de la definición por penales. Pero el desarrollo del partido volvió a dejar señales de alerta. El equipo todavía necesita construir una identidad futbolística, consolidar un funcionamiento colectivo y corregir errores defensivos que, ante rivales de mayor jerarquía, pueden costar muy caro. Esta vez alcanzó. En la Copa, no siempre alcanza con la jerarquía.

