LA APUESTA SALIÓ MAL

Primera fecha del Torneo Clausura de la Liga Profesional. Boca visitó por primera vez a Deportivo Riestra en el estadio Guillermo Laza, en el Bajo Flores.

Con la revancha de los playoffs de la Copa Sudamericana a la vuelta de la esquina, Rodolfo Arruabarrena decidió priorizar ese compromiso y realizó siete cambios respecto del equipo que tres días antes había enfrentado a O’Higgins en La Bombonera. Una apuesta arriesgada, porque después de más de un mes y medio de trabajo, un amistoso y dos partidos oficiales, el equipo todavía no había logrado consolidar una identidad de juego. Modificar más de medio equipo implicaba asumir un riesgo importante. Sin embargo, el cuerpo técnico entendió que Boca no podía permitirse quedar rápidamente fuera de la Copa Sudamericana después de la frustrante eliminación en la fase de grupos de la Libertadores.

Álvaro Montero volvió a ocupar el arco tras su buen debut copero, buscando darle continuidad. En el lateral derecho apareció Malcom Braida en reemplazo de Dylan Gorosito, mientras el lesionado Lozano continúa fuera del equipo y se prueban variantes. La zaga central estuvo integrada por Di Lollo y Pellegrino, con Lautaro Blanco por izquierda y portando la cinta de capitán.

En el mediocampo jugaron Ascacíbar, Milton Delgado como volante central y Williams Alarcón. Más adelante, Kevin Zenón por derecha, el juvenil Leonel Flores como centrodelantero y Alan Velasco sobre la izquierda.

Del otro lado, Riestra planteó un esquema claramente defensivo, con cinco defensores, tres mediocampistas y dos delanteros, dispuesto a esperar y aprovechar cada error rival.

El comienzo mostró a Boca intentando asumir el protagonismo. La primera situación clara llegó tras un centro desde la derecha: Velasco ganó de cabeza por el segundo palo, la devolvió al medio y Leonel Flores no logró darle dirección a su cabezazo.

Pero en la respuesta llegó el primer golpe. Alexander Díaz bajó un envío largo y habilitó por derecha a Milton Céliz, que giró y envió un centro preciso para Alonso. El delantero le ganó la espalda a Braida, asistió de cabeza hacia el área chica y nuevamente Díaz apareció para anticipar a todos y poner el 1-0 ante una reacción poco convincente de Álvaro Montero.

El gol desordenó a Boca. Intentó reaccionar, manejó la pelota, pero le costó muchísimo generar peligro. Buscó profundizar por el sector de Kevin Zenón, aunque nunca encontró una referencia clara dentro del área. La ocasión más peligrosa fue un potente remate del propio Zenón desde media distancia. El resto terminó entre disparos desviados o rechazos cómodos de la defensa local.

A los 23 minutos llegó un nuevo golpe. En un córner, Leonel Flores intentó despejar con el pie en lugar de hacerlo de cabeza y falló. Céliz volvió a ganar en el juego aéreo metiendo de cabeza la pelota al área chica, Quintana anticipó a Pellegrino y Alonso terminó desviando el balón para establecer el 2-0, otra vez con una respuesta que dejó dudas por parte de Montero.

Y cuando Boca todavía intentaba acomodarse, apareció el tercer impacto. Tras un córner a favor, Riestra despejó y Alexander Díaz acelarando inició un largo contraataque desde su propio campo. Braida acompañó la corrida sin poder detenerlo, Lautaro Blanco tampoco logró cerrarle el camino y Milton Delgado quedó lejos de la acción. Al advertir a Montero adelantado, Díaz definió con una gran vaselina para decretar un lapidario 3-0 antes del descanso.

Para el complemento, Arruabarrena movió el banco. Sebastián Villa ingresó por Velasco y Romero reemplazó a Williams Alarcón, modificando el dibujo hacia un 4-2-4.

Pero nada cambió.

Riestra se replegó todavía más y apostó a defender cerca de su área. Boca monopolizó la pelota, aunque volvió a mostrar las mismas dificultades: escasa creatividad, pocas sociedades y una alarmante falta de presencia dentro del área. Todo terminó reducido a una sucesión de centros que fueron rechazados una y otra vez por Miño, Quintana y Paz. Nunca apareció ese centrodelantero capaz de ganar en el juego aéreo o fijar a los centrales.

La sensación fue que podían jugar una hora más y el descuento igualmente no iba a llegar.

El triunfo de Deportivo Riestra fue absolutamente justo. No necesitó ser ampliamente superior; simplemente fue un equipo ordenado, aprovechó cada error defensivo de Boca y mostró una eficacia absoluta: tres llegadas claras, tres goles.

En Boca, en cambio, empiezan a encenderse algunas señales de preocupación. Más allá de la rotación, el equipo volvió a mostrar una preocupante dependencia de Leandro Paredes para generar fútbol y ordenar el juego.

Ahora toda la atención estará puesta en Rancagua, Chile, el próximo jueves. Allí Boca se jugará buena parte del semestre frente a O’Higgins y deberá demostrar que la apuesta de hoy de Arruabarrena realmente tenía un objetivo superior. Porque una derrota como esta duele, pero quedará rápidamente en el olvido si logra avanzar en la Copa Sudamericana.

Gustavo Oscar Pereyra
Gustavo Oscar Pereyra
Socio vitalicio del Club Atlético Boca Juniors. Testigo de las glorias del Toto Lorenzo y Carlos Bianchi, sobreviviente de los años dificiles… en las buenas y en las malas siempre junto a los colores azul y oro, porque la historia también se vive. Twitter: @gopereyra
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