NOS VOLVIÓ A FALLAR

Última fecha de la fase de grupos. Boca Juniors llegaba a este partido obligado a ganarle a Universidad Católica de Chile para seguir con vida en la Copa Libertadores. Dos derrotas consecutivas y un empate en La Bombonera habían dejado al equipo sin margen de error: ganar o caer al repechaje de la Sudamericana.

Con un plantel golpeado por lesiones y suspensiones, Boca salió a jugar una noche decisiva. Giménez y Zeballos fueron los delanteros, mientras que Pellegrino ingresó por Costa y Ander Herrera reemplazó a Ascacibar.

El comienzo mostró rápidamente dos posturas. Católica se agrupó cerca de su área, cerró espacios y apostó al error de Boca para salir rápido de contra. Boca, en cambio, manejó la pelota pero con poca profundidad. Paredes se ubicó demasiado retrasado, casi entre los centrales, intentando iniciar desde allí un juego que nunca logró romper el bloque rival.

La primera llegada clara apareció a los 6 minutos. Aranda y Blanco combinaron por izquierda, Lautaro lanzó el centro y Zeballos, tras controlar dentro del área, sacó un zurdazo que pasó cerca del palo.

A los 12 llegó una jugada polémica. Delgado filtró un pase recto para Zeballos, que ganaba posición dentro del área cuando Ampuero lo tomó del hombro y lo hizo caer. Wilmar Roldán no sancionó nada y tampoco hubo revisión del VAR.

Boca insistía más por empuje que por claridad. Blanco volvió a llegar al fondo y lanzó otro centro bajo que Milton Giménez no pudo conectar. El equipo tenía la pelota, pero no lograba transformar esa posesión en situaciones de peligro.

Y cuando el partido parecía entrar en una meseta, llegó el golpe. A los 36 minutos, tras un tiro libre de Paredes despejado por la defensa, Católica salió rápido de contraataque. Boca quedó mal parado en el retroceso y Montes, llegando desde el borde del área, sacó un remate cruzado que se metió junto al segundo palo.

El impacto fue evidente. Boca siguió teniendo la pelota, aunque sin reacción futbolística ni anímica. Giménez quedó absorbido por los centrales rivales, los laterales dejaron de pesar y Paredes no conseguía influir en el juego. El primer tiempo terminó entre silbidos y reproches desde las tribunas. El equipo prácticamente no había inquietado al arquero rival y tampoco mostró la intensidad que el contexto exigía.

Para el complemento, Úbeda movió el banco. Velasco ingresó por Ander Herrera y se ubicó como doble enganche junto a Aranda. Boca adelantó líneas y salió a buscar el empate con algo más de decisión.

A los 3 minutos, Delgado lanzó un pase largo para Zeballos, que le ganó en velocidad a Mena y definió apenas desviado. El Changuito era el más desequilibrante y Boca empezó a encontrar espacios sobre la espalda del lateral izquierdo chileno.

Aranda seguía siendo el jugador más lúcido para detectar esos huecos y buscó varias veces habilitar a Zeballos. Sin embargo, Boca seguía fallando en la resolución final.

Milton Giménez nunca logró meterse realmente en el partido. Estático, incómodo y bien controlado por los defensores, tuvo apenas una chilena que pasó cerca del travesaño tras un saque lateral largo.

A los 15 minutos, Úbeda decidió arriesgar. Sacó a Pellegrino, quitó un defensor y mandó a Romero a la cancha para sumar peso ofensivo, aun quedando expuesto a una contra.

Boca adelantó definitivamente sus líneas, aunque nunca logró convertirse en el equipo avasallante que la noche pedía. Zeballos volvió a generar peligro con un remate cruzado desde la derecha que pasó cerca.

Después del cooling break llegó una de las situaciones más claras. Zeballos pasó a jugar por izquierda, desbordó a Arancibia y lanzó un centro al segundo palo. Romero metió la pelota al área chica de cabeza, Bernedo dejó un rebote y Velasco no logró aprovecharlo.

Los minutos empezaban a jugar en contra y el nerviosismo se hacía visible. Paredes, físicamente limitado y demasiado estático, intentó acelerar con un pase entre líneas para Velasco, aunque el control largo de Alan provocó la impaciencia de la gente.

Garnero respondió armando una línea de cinco defensores para resistir los últimos ataques. Úbeda, por su parte, mandó a la cancha a Merentiel pese a estar lesionado. Y justamente desde sus pies nació la jugada que hizo ilusionar a La Bombonera. Centro desde la derecha, peinada de Zeballos hacia atrás y aparición de Romero por el segundo palo para empujar el empate.

Pero la ilusión duró apenas segundos. El VAR anuló el gol por una posición adelantada milimétrica.

En el final, Boca fue pura desesperación. Centros, empuje y poco juego. La última fue un cabezazo de Romero tras un envío de Paredes, aunque sin dirección. El paraguayo terminó siendo el futbolista que más peligro generó.

El partido terminó con Boca manejando la pelota hasta donde Católica se lo permitió. El equipo chileno resistió ordenado, cerró espacios y sostuvo una victoria que dejó a Boca afuera de la Copa Libertadores.

Con el pitazo final de Wilmar Roldán se cerró otro golpe en La Bombonera. Quinta eliminación consecutiva de Boca jugando como local en instancias decisivas. Un equipo condicionado por lesiones y expulsiones, pero que también volvió a mostrar dificultades futbolísticas y anímicas en el momento que más necesitaba reaccionar.

Algo tendrá que cambiar. Porque la historia y el ADN de Boca exigen otra cosa. Exigen un equipo con carácter, con rebeldía y con la capacidad de imponerse cuando todo está en juego.

Gustavo Oscar Pereyra
Gustavo Oscar Pereyra
Socio vitalicio del Club Atlético Boca Juniors. Testigo de las glorias del Toto Lorenzo y Carlos Bianchi, sobreviviente de los años dificiles… en las buenas y en las malas siempre junto a los colores azul y oro, porque la historia también se vive. Twitter: @gopereyra
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