Fecha 5 de la Copa Libertadores. Tras dos derrotas consecutivas en condición de visitante, Boca volvía a jugar de local en La Bombonera. Noche de Copa. De esas que el hincha disfruta y espera.
Enfrente estaba Cruzeiro, el equipo de Belo Horizonte, que llegaba como líder del grupo.
Y Boca salió decidido desde el primer minuto.
Apenas arrancó el partido, Braida llegó hasta el fondo por la derecha y sacó un centro atrás. La defensa dejó un rechazo corto y Merentiel, apareciendo por el vértice del área, sacó un remate potente que Otavio alcanzó a despejar al córner.
Cruzeiro intentaba salir jugando desde el fondo, pero Boca presionaba alto y no le daba respiro.
El conjunto brasileño buscaba romper esa primera linea de presión arriesgando en la salida, para luego tener espacios para la triangulación en el medio entre Gerson, Matheus Pereira, Lucas Romero, y sumar las trepadas de Kaiki por izquierda o Fagner por derecha.
A los 6 minutos, tras un centro bajo de Lautaro Blanco, Merentiel anticipó a Fabricio, cacheteó la pelota y otra vez Otavio evitó el gol.
Boca atacaba principalmente por bandas, aprovechando las subidas permanentes de Blanco por el sector izquierdo.
A los 12 minutos, Aranda sacó un remate cruzado desde el borde del área. Otavio dio rebote y Milton Giménez, cara a cara con el arquero, tuvo el primero pero increíblemente la pelota rebotó en los pies del arquero brasileño.
El gol estaba al caer.
Y llegó a los 14 minutos. Delgado presionó la salida de Cruzeiro, recuperó sobre la izquierda y recibió la falta. Paredes se hizo cargo del tiro libre desde un costado, le dio rosca al segundo palo y Merentiel, entrando solo, empujó la pelota para poner el 1 a 0.
La Bombonera explotaba.
Pero después de la pausa del “Cooling Break”, algo cambió.
Boca dejó de sostener la intensidad de la presión y Cruzeiro empezó a encontrar tranquilidad para manejar la pelota en la mitad de la cancha. Todo pasaba por el equilibrio de Romero y por la inventiva de Matheus Pereira, que buscaba conectar rápidamente con Kaio Jorge.
Y en una contra, tras un remate de Paredes bloqueado por la defensa, la pelota derivó en Pereira, que metió un pase largo para Kaio Jorge. Con Boca mal parado en retroceso, el delantero ganó en velocidad y quedó mano a mano con Brey, que salió con todo el cuerpo y se quedó con la pelota.
Sobre el final del primer tiempo, Boca empezó a mostrarse impreciso en ataque y cada recuperación de Cruzeiro terminaba con Gerson, Romero y Pereira moviendo la pelota de un lado al otro buscando espacios.
El segundo tiempo mostró un desarrollo completamente distinto al inicio del partido.
Cruzeiro comenzó a adelantarse en el campo. Gerson empezó a manejar el ritmo, Belmonte no lograba tomarlo y desde la conexión con Pereira y las subidas de Kaiki Bruno, el empate empezó a sentirse cada vez más cerca.
Boca ya no podía retener la pelota.
Y a los 8 minutos llegó el empate.
Kaiki desbordó por izquierda, sacó un centro atrás que cruzó toda el área y Fagner, entrando solo por derecha, definió con un remate seco al primer palo para poner el 1 a 1.
En la acción previa, la pelota había pegado en la mano de Kaiki antes del centro. Valenzuela revisó la jugada en el VAR, pero consideró que la mano fue casual y convalidó el gol.
1 a 1.
A los 16 minutos, tras un córner de Paredes, la defensa brasileña despejó. Delgado volvió a meter la pelota al área y Ayrton Costa la punteó ante la salida de Otavio, pero el remate se fue por encima del travesaño.
En la contra respondió Cruzeiro: Kaio Jorge habilitó a Matheus Pereira y el centro atrás del 10 encontró a Cristian, cuyo remate pasó rozando el segundo palo.
A los 20 minutos, Boca volvió a acelerar.
Tras una salida rápida desde el fondo, Paredes metió un pase largo para Merentiel por derecha. La Bestia atacó como un puntero, frenó, enganchó y sacó un remate cruzado. Otavio dio rebote y cuando Paredes iba a definir, Gerson se tiró al piso y con la plancha golpeó al volante xeneize.
Valenzuela revisó la acción en el VAR y expulsó al mediocampista brasileño.
Cruzeiro quedaba con diez.
Entonces Boca fue con todo.
Ingresó Zeballos por Belmonte y en la primera que tocó, Giménez juntó marcas y descargó para el Changuito, que quedó mano a mano con Otavio. Otra vez el arquero brasileño salvó a Cruzeiro.
Minutos más tarde, Braida lanzó un centro desde la derecha y Zeballos anticipó de cabeza cruzado, apenas afuera.
Después Aranda probó desde afuera del área y nuevamente apareció Otavio para mandar la pelota al córner.
A los 41, Cruzeiro tuvo una contra clarísima. Tras un rechazo largo, Villarreal le ganó en el salto a Di Lollo y quedó mano a mano con Brey, pero el arquero de Boca respondió otra vez para sostener el empate y evitar la casi eliminación.
Y en la jugada siguiente llegó el desahogo.
Centro de Blanco desde la izquierda, despeje corto de la defensa visitante y Merentiel, con un remate cruzado, puso el 2 a 1.
La Bombonera explotó.
Pero la alegría duró poco.
Tras la revisión en el VAR, Valenzuela consideró que Delgado había tocado la pelota con la mano en el inicio de la acción. Una jugada prácticamente imperceptible por la mala calidad de la imagen, pero aun así el árbitro anuló el gol.
En los nueve minutos de descuento, Boca fue más empuje que claridad. Y en la última del partido llegó otra polémica.
Tras un centro desde la izquierda, la pelota pegó en la mano de Lucas Romero, claramente separada del cuerpo. Todo Boca reclamó penal, pero Valenzuela ni siquiera revisó la jugada en el VAR y dio por terminado el partido argumentando “mano casual”.
Final en La Bombonera: 1 a 1.
A Boca le queda una última oportunidad para clasificar a octavos de final. El próximo jueves, otra vez en La Bombonera, estará obligado a derrotar a Universidad Católica de Chile.
La sensación final fue amarga. Boca dejó escapar dos puntos después de bajar la intensidad en un momento clave del partido, permitiendo la reacción de Cruzeiro. Pero por encima de lo futbolístico quedó otra sensación todavía más fuerte: la de despojo, la de injusticia por parte de quien justamente debía impartir justicia.
Las decisiones arbitrales dejaron desconcierto en La Bombonera. Dos jugadas similares, dos criterios completamente distintos. El gol de Cruzeiro fue validado pese a una mano previa considerada “casual”, mientras que el tanto de Merentiel terminó anulado por una acción prácticamente imperceptible y difícil de comprobar incluso en las repeticiones.
Y para cerrar la noche, una mano de Lucas Romero claramente separada del cuerpo ni siquiera fue revisada en el VAR.
En una Copa Libertadores, donde cada detalle define clasificaciones, la sensación que quedó en Boca fue que no solamente perdió dos puntos: sintió que le quitaron algo más.

