Boca y Huracán abrieron la fase de octavos en la Bombonera. Era a todo o nada: ganar para seguir, perder y despedirse de la Liga Profesional.
Úbeda decidió poner en cancha el equipo titular que viene utilizando en Copa Libertadores. Enfrente, un Huracán irregular en su funcionamiento, pero clasificado y dispuesto a aprovechar cualquier error.
Y el error llegó demasiado rápido.
Apenas iban 4 minutos cuando Boca intentó salir jugando corto desde el arco. Brey se la cedió a Milton Delgado al borde del área rodeado de dos rivales, Milton la perdió y Gil, entrando de frente, definió cruzado para poner el 1 a 0. Baldazo de agua fría.
La Bombonera respondió enseguida. Desde las tribunas bajó el clásico “dale Boca, dale Boca… que no ha pasado nada”, intentando levantar a un equipo golpeado por el inicio.
Boca sintió el impacto, pero lentamente empezó a empujar a Huracán contra su campo. Aranda aceleró por el centro y filtró un pase para Bareiro, aunque el delantero llegó apenas tarde y la pelota se le fue larga.
A los 14 minutos llegó la primera situación clara. Merentiel ganó de cabeza tras un centro desde la izquierda y metió un frentazo bajo que Galíndez sacó con una gran reacción sobre su palo derecho.
El arquero de Huracán empezaba a transformarse en figura.
Tres minutos más tarde, Delgado capturó un rebote afuera del área y sacó un derechazo potente que Galíndez volvió a desviar al córner. Y desde ese tiro de esquina, Blondel quiso rechazar, cabeceó en contra y otra vez el arquero visitante alcanzó a manotear una pelota que después pegó en el travesaño.
Boca merecía más, pero seguía abajo.
A los 23 minutos Bareiro tuvo que dejar la cancha por una molestia muscular sufrida en un intento de chilena. Ingresó Milton Giménez y Úbeda mantuvo el esquema con doble nueve.
El dominio xeneize continuó. Ascacíbar rompió líneas, pisó el área y sacó un remate cruzado que nuevamente encontró la respuesta de Galíndez.
Pasaban los minutos y cada aproximación de Boca chocaba contra el arquero de Huracán, que sostenía la ventaja.
El primer tiempo se fue con la sensación repetida de los últimos partidos: Boca generaba, pero pagaba caro sus errores y volvía a sufrir por la falta de eficacia. Huracán se fue al descanso ganando 1 a 0.
Para el complemento, Úbeda mandó a Braida por el resistido Weigandt buscando mayor profundidad por la derecha.
Boca arrancó el segundo tiempo empujando a Huracán contra su arco, aunque con pocas ideas claras para romper el bloque defensivo.
A los 12 minutos Tomás Aranda, desde el vértice izquierdo del área, sacó un centro venenoso que cruzó toda el área. Milton Giménez no llegó a empujarla por el segundo palo y la pelota terminó pegando en el poste.
Úbeda siguió moviendo el equipo. Sacó a Ascacíbar y mandó a Zeballos abierto por izquierda, resignando recuperación en la mitad de la cancha para sumar desequilibrio ofensivo.
Huracán retrocedió cada vez más, pero empezó a resolver mejor el juego aéreo, que tanto había sufrido en la primera etapa. Y Martínez detectó rápidamente que Boca había perdido peso en el mediocampo: mandó a Ríos a trabajar sobre la zona de Paredes para cortar la generación.
El reloj corría y la impaciencia bajaba desde las tribunas. “movete Xeneize, movete…”, cantaba la Bombonera mientras Boca atacaba más con empuje que con claridad.
Hasta que a los 38 llegó el desahogo.
Paredes ejecutó un tiro libre desde la altura del córner, la pelota cayó en el área chica y Galíndez, que había resuelto todo bien durante la noche, rechazó con los puños. El despeje rebotó en Milton Giménez y terminó adentro del arco.
El VAR revisó la jugada y finalmente convalidó el gol. Boca encontraba el 1 a 1 y el partido se iba al alargue.
Pero el tiempo suplementario terminó siendo una pesadilla.
Al minuto del primer adicional, Bizans entró al área por izquierda, frenó y giró. Di Lollo llegó tarde y lo enganchó. Penal para Huracán. Oscar Romero ejecutó cruzado y puso el 2 a 1 aplicando la ley del ex.
Y apenas diez minutos después volvió el golpe. Otra pelota aérea, otra acción imprudente de Di Lollo, mano en el área tras un centro y nuevamente penal tras revisión de Echavarría en el VAR.
Romero otra vez eligió el mismo palo y estampó el 3 a 1.
Huracán parecía liquidarlo pero Erick Ramírez cruzó fuerte a Aranda en mitad de cancha y Echavarría lo expulsó sin dudar. En el tumulto también vio la roja Pereyra por doble amarilla. De golpe, Huracán se quedó con nueve jugadores.
Boca fue con desesperación. Paredes probó desde lejos y Galíndez volvió a responder.
En el segundo suplementario llovieron centros sobre el área visitante. Huracán se abroqueló cerca de su arquero y Boca ya atacaba con Di Lollo convertido prácticamente en centrodelantero.
A los 10 minutos, tras un centro desde la izquierda de Blanco, apareció Romero entrando por detrás de todos para marcar el descuento y poner el 3 a 2.
Pero no alcanzó.
Boca quedó eliminado y otra vez terminó pagando sus propios errores. El partido se rompió desde aquella salida fallida de los primeros minutos y terminó de derrumbarse con los dos penales cometidos en el alargue.
Huracán no perdonó.
Ahora, para Boca, ya no hay margen. Queda la Copa Libertadores como único gran objetivo y la obligación urgente de corregir errores que se repiten partido tras partido.

