HAY EQUIPO

Y una noche Boca volvió a la Copa. En Santiago de Chile, en el Claro Arena, el equipo de Úbeda debutó con un triunfo 2 a 1 ante Universidad Católica que, en el resultado, parece ajustado, pero que en el desarrollo mostró una diferencia mucho más amplia.

El partido tuvo un nombre propio: Leandro Paredes. Eje, conductor y cerebro de un Boca que se fundamentó en su precisión para construir el juego. Desde sus pies nació todo, circulación, pausa, cambio de ritmo y, sobre todo, el control del partido. Boca tuvo la pelota y supo qué hacer con ella.

El local, con el apoyo de su gente, intentó proponer, pero rápidamente llegó la primera polémica, Weigandt fue fuerte contra Gianni, el Chelo rozó con su pierna derecha muy arriba al delantero, que quedó tendido reclamando la intervención del VAR. No sucedió, pero durante la atención al jugador se produjeron empujones y discusiones. El árbitro uruguayo Tejera tomó una decisión salomónica,  amonestó a ambos capitanes, Paredes por Boca y Zampedri por Católica. Tal vez allí se produjo el quiebre porque el local retrocedió y Boca comenzó a adueñarse de la pelota. Católica optó por agruparse y cerrar líneas, dejando a Paredes manejar el balón sin presión en su propio campo y cuando el 5 de la selección Argentina decide…

A los 15 minutos llegó la apertura del marcador. Weigandt pasó al ataque por derecha, cedió para Bareiro y, en el vértice del área, Johan Valencia cometió infracción. La jugada continuó y la pelota derivó en Paredes, que desde afuera del área sacó un remate cruzado, lejos de la mano derecha de Bernedo. Boca se ponía 1 a 0.

Desde ahí, el partido se jugó como quiso Boca. Católica apostó a pelotazos y centros que fueron bien controlados por la defensa, mientras el equipo argentino seguía manejando los tiempos. Delgado apareció como un socio clave, siempre libre, siempre opción. Rápidamente Boca volvió a tomar el control. Paredes vio la diagonal de Ascacíbar a espaldas de los centrales y le puso un pase preciso. Dentro del área, el volante controló de pecho y definió, pero Barnedo respondió bien.

Tomas Aranda, bien contenido en el primer tiempo por Gary Medel, todavía no había entrado en escena. Pero eso cambiaría.

El complemento profundizó la tendencia.

Boca siguió dominando desde la posesión y el criterio. Tras un tiro libre, Paredes habilitó a Delgado dentro del área; Milton asistió a Ayrton Costa, que quedó mano a mano, la picó y, sobre la línea, Ampuero evitó el gol.

Delgado se soltó definitivamente, Merentiel hizo el trabajo sucio para liberar espacios, y el desgaste empezó a notarse en el equipo chileno. Ahí apareció Aranda.

El juvenil rompió el partido. Cada vez que recibía, giraba y atacaba en vertical. Su presencia obligaba a la defensa chilena a cerrarse, a juntar marcas y así se generaron espacios. En una de esas jugadas, Aranda, rodeado por dos rivales, metió un taco para la proyección de Blanco, que llegó al fondo y sacó un centro bajo para Bareiro, quien entrando por el segundo palo marcó el 2 a 0.

El 2 a 0 ya era más justo con lo que pasaba en la cancha.

Los Cruzados tuvieron su chance para descontar,  Montes llegó al fondo, tiró el centro y Zampedri, en el salto con Di Lollo, conectó de cabeza. La pelota picó y Brey respondió enviándola al córner. A partir de allí, Garnero apostó al juego aéreo, llenando el área de atacantes. En uno de esos centros, tras una floja salida de Brey y una serie de rebotes, Juan Díaz marcó el 2 a 1.

Úbeda buscó cerrar el partido con cambios, sacó a los delanteros e intentó reforzar la mitad con Ander Herrera y contener con Milton Giménez. Sin embargo, los cambios no resultaron, y Católica fue en busca del empate a puro centro. Entre esa seguidilla de envíos, se consumió el partido.

Fue triunfo de Boca 2 a 1.

Boca regresa de Santiago de Chile con algo más que tres puntos en su debut copero 2026, vuelve con la convicción de que el equipo está en crecimiento. Los resultados ahora acompañan, encontró en Bareiro un goleador y, sobre todo, una forma de juego. Con Paredes como alma y conducción, pero con socios que entienden su fútbol. Ojalá Aranda se quede mucho tiempo en Boca, aunque todo indica que pronto llegarán ofertas.

Tres puntos con un peso específico mayor. Boca volvió a la Copa, se llevó algo más valioso, la certeza de que hay equipo. Boca volvió a la Copa. Y volvió siendo Boca.

Gustavo Oscar Pereyra
Gustavo Oscar Pereyra
Socio vitalicio del Club Atlético Boca Juniors. Testigo de las glorias del Toto Lorenzo y Carlos Bianchi, sobreviviente de los años dificiles… en las buenas y en las malas siempre junto a los colores azul y oro, porque la historia también se vive. Twitter: @gopereyra
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