EL EMPATE EXPONE LOS LIMITES

Boca afrontó la sexta fecha con bajas sensibles que condicionaron su funcionamiento. La ausencia de Paredes volvió a resentir el mediocampo y Claudio Ubeda apostó por un esquema más combativo, con cuatro volantes para disputar el sector central y doble nueve con Cavani y Merentiel.

El primer tiempo fue friccionado y cortado. Muchas infracciones, varias tarjetas y escasas situaciones claras. Racing intentó progresar por las bandas para abastecer a Maravilla Martínez, pero Boca respondió con orden defensivo y no pasó sobresaltos, en ese rubro se destacó la buena accion de Marcelo Weigandt cerrando su sector. El 0 a 0 al descanso reflejó un desarrollo más físico que futbolístico.

En el inicio del complemento Boca mostró su mejor momento. Empujó, ganó metros y generó su chance más clara con Di Lollo tras un córner. Sin embargo, fue más anímico que producto de una construcción sostenida. Con el correr de los minutos el partido volvió a emparejarse y cayó en una meseta.

Ubeda movió el banco y apostó por los juveniles. El equipo ganó energía y velocidad en las transiciones, mientras que la salida de Cavani, acompañada por silbidos, dejó expuesto el clima de exigencia y descontento que atraviesa el plantel.

En el tramo final, Racing dispuso de las situaciones más claras del partido y allí se percibió una diferencia de jerarquía. Sin dominar ampliamente, el equipo visitante mostró mayor claridad en los últimos metros y obligó a Boca a sostenerse desde el orden y la entrega.

El empate terminó siendo lógico por el desarrollo general, pero también dejó conclusiones. Boca compite y no se desordena, aunque todavía le cuesta generar juego, marcar diferencias y pesar en los metros finales. El punto suma, pero vuelve a exponer los límites actuales del equipo.

Gustavo Pereyra @gopereyra

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