EN LOS MOMENTOS CLAVES

Boca afrontó la tercera fecha del Apertura con una obligación clara: mejorar la imagen que había dejado entre semana ante Estudiantes. Volvía a la Bombonera, con su gente, y con el foco puntual en el debut de Santiago Ascacíbar, incorporado para darle equilibrio, recuperación y presencia física a una mitad de cancha que compartió con Paredes y Ander Herrera.

El inicio mostró un partido muy disputado en la zona media. Newell’s planteó marcas cercanas, especial atención sobre Ander Herrera para impedir su conexión con Zeballos, y un esquema de juego directo cuando recuperaba: centros al área buscando a Cóccaro o la llegada de zagueros. Boca, por su parte, intentaba progresar con circulación, pero encontraba poco espacio y dependía de arrestos individuales. Los juveniles Gelini y Zufiaurre ofrecían movilidad, aunque les costaba imponerse físicamente ante los defensores visitantes.

El desarrollo fue subiendo en fricción. Hubo entradas fuertes, varias amonestaciones y decisiones arbitrales que generaron protestas. En ese contexto parejo, Boca empezó a acercarse con acciones aisladas: un remate de Ascacíbar tras una recuperación alta, un centro de Blanco que terminó en un disparo exigido de Ander Herrera, y algunas intervenciones de Zeballos rompiendo líneas.

La diferencia llegó en un momento determinante. A los 40 minutos, Lautaro Blanco anticipó a Guch en la linea de mitad de cancha, la pelota derivó para Zeballos que inició una acción individual desde el circulo central, avanzó sacandose la marca de encima y abrió hacia la izquierda para Lautaro Blanco que acompañó la kugada y el 3 resolvió con precisión, definiendo por arriba de Arias. El 1–0 no era producto de un dominio amplio, pero sí de la mayor capacidad de Boca para aprovechar una jugada profunda en un partido cerrado.
Para el segundo tiempo, el ingreso de Ángel Romero por Zufiaurre le dio más oficio al ataque. Boca adelantó metros, empezó a jugar más tiempo en campo rival y forzó infracciones en los alrededores del área. En una de esas situaciones, tras revisión, se sancionó penal que Paredes ejecutó con firmeza para el 2–0. Ese gol modificó definitivamente el escenario.
Con ventaja de dos, el equipo se replegó algunos metros de manera natural y buscó lastimar de contra ataque, sobre todo con la velocidad de Zeballos y las subidas de Blanco. Generó varias transiciones favorables, aunque falló en la toma de decisiones en los últimos metros, lo que impidió ampliar la diferencia. Newell’s asumió la iniciativa, pero con más empuje que claridad, y casi siempre chocó con una defensa ordenada.

El cierre mostró a un Boca más maduro para administrar el resultado. La clave estuvo en la eficacia en momentos estratégicos: un gol antes del descanso y otro al inicio del complemento. Sin un rendimiento deslumbrante, el equipo fue práctico, corrigió la imagen anterior y sumó un triunfo sólido, apoyado en orden táctico, intensidad en la mitad de la cancha y jerarquía para resolver en las áreas.

Gustavo Pereyra @gopereyra

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