Boca recibió a Racing en La Bombonera por la semifinal del Torneo Apertura 2025 con un objetivo claro: si bien la clasificación a la Copa Libertadores ya estaba asegurada, cerrar el año jugando la final en Santiago del Estero era una obligación acorde a su historia. Boca, por grandeza, juega y busca ganar todo. Una estrella más siempre es parte del mandato.
Claudio Úbeda ratificó el once que empezaba a salir de memoria. Enfrente, Racing llegaba con bajas sensibles, pero en el fútbol argentino nunca hay confianza posible cuando se trata de un equipo grande.
Desde antes del inicio, la tarde tuvo clima de evento. Impresionante recibimiento desde el sector del Riachuelo, con una cortina de serpentinas blancas que evocó el Mundial 78. Solo pareció faltar Clemente, ese simpático personaje boquense pidiendo “Tiren papelitos, muchachos”, como en aquel autotrol de la final.
El partido arrancó tenso. A los 2 minutos, Maravilla Martínez fue a disputar una pelota con Ayrton Costa y fue arriba con el brazo, golpeando la cara del defensor de Boca. Darío Herrera eligió no revisar la jugada. Fue un aviso.
Los primeros diez minutos marcaron el tono: pierna fuerte, fricción constante y un árbitro fiel a su costumbre de dejar seguir, demasiado permisivo. Recién a los 24, tras muchos golpes y nervios, llegó la primera amarilla: Nardoni por una patada a Palacios. De ese tiro libre nació la primera aproximación clara de Boca, cuando Lautaro Blanco metió un centro que Giménez no pudo conectar de cabeza.
El partido siguió trabado, con pocos espacios y presión en la mitad de la cancha. A los 41, Racing avisó: tras un centro largo, Solari entró a espaldas de Blanco, tiró el centro atrás y Nardoni sacó un remate cruzado que rozó el poste de Marchesín. Minutos después, Mura cruzó fuerte al Changuito Zeballos y fue amonestado. En el tiempo adicional, Colombo bajó otra vez a Zeballos y también vio la amarilla. Racing ejecutaba su plan: pegar, cortar y no dejar jugar.
El segundo tiempo comenzó igual de demorado que el primero, otra vez por las serpentinas. Con imprecisiones de ambos lados, el miedo parecía imponerse. Boca cedía terreno y apostaba a salir de contra vía Zeballos, pero el desarrollo seguía espeso.
A los 15 minutos, tras un centro corto de Paredes, Durván Vergara recuperó para Racing y salió rápido; Barinaga tuvo que bajarlo con falta y fue amonestado. Boca intentó a los 22: Paredes recuperó, abrió para Merentiel, la Bestia metió un pase cruzado buscando la diagonal de Zeballos, pero el envío quedó largo.
A los 25 llegó el momento más polémico de la noche: Úbeda decidió sacar a Zeballos, que había sido el único delantero que inquietaba a la defensa visitante, y mandó a la cancha a Alan Velasco, en medio de rumores y murmullos.Inexplicable.
Cinco minutos después, el golpe. Centro desde la izquierda de Rojas, Marchesín dudó entre salir o quedarse y Maravilla Martínez, de cabeza, puso el 1 a 0 para Racing.
Desde ahí, el trámite fue el esperado: Racing empezó a hacer pasar el tiempo, con jugadores en el piso, ingresos de médicos y camilleros. Del otro lado, Boca entró en la desesperación.
El final mostró la imagen de la angustia: centros y más centros, impotencia y poco fútbol. Racing se llevó el triunfo, eliminó a Boca y dejó preguntas abiertas. El cambio polémico de Úbeda quedó en el centro de la escena.
Boca cerró el año cumpliendo un solo objetivo: el regreso a la Copa Libertadores. Para un club de su historia, queda claro que fue poco.
Y la noche dejó flotando una pregunta: ¿habrá sido esta semifinal el partido que sentenció el futuro del “Sifón” como DT?

