Octavos de final del Torneo Clausura. Boca, que había llegado clasificado como primero tras cuatro victorias consecutivas y una notable mejora colectiva, recibía a Talleres de Córdoba, dirigido por una vieja gloria azul y oro: el querido Apache, Carlos Tevez.
La tarde ya traía un condimento inesperado: en Rosario, Central —el controvertido ganador anual— había caído ante el pincha Estudiantes de La Plata, en el Gigante de Arroyito.
Boca repetía la formación que había derrotado a River. El equipo del Sifón Úbeda sabía que, superando a la “T”, el próximo rival sería Argentinos Juniors, que venía de despachar con claridad a Vélez el sábado por la noche. Cuando la voz del estadio anunció los nombres de los once, la Bombonera respondió con una ovación plena, reconocimiento al momento y al compromiso del plantel.
Homenajes y primeras alarmas
El recibimiento a Carlos Tevez fue una fiesta. Placa con la camiseta 10, bandera especial de la barra y un homenaje a Diego Armando Maradona que puso a todos de pie.
El partido arrancó caliente: a los pocos segundos Talleres casi rompe el cero con un remate de Portilla desde la puerta del área que se perdió rozando el palo. A los seis minutos, la presión alta cordobesa complicaba a Boca, obligando a Marchesín y a sus defensores a dividir con pelotazos largos. Talleres apuntaba a cortar el circuito Paredes–Delgado, y por momentos lo lograba.
A los nueve minutos, Boca recuperó y armó su primera gran llegada: Palacios metió un pase en diagonal para Merentiel, la Bestia tiró el centro y Milton Giménez, por el segundo palo, falló una ocasión increíble.
A los once, Galarza vio la amarilla por una fuerte falta a Giménez. La jugada ameritaba revisión, pero Zunino dejó seguir sin consultar al VAR.
Angulo y Rick, los extremos del conjunto de la docta jugaban bien abiertos para estirar la defensa xeneize hacia los costados, para que Ortegoza, el volante de Talleres en función de enganche, pueda moverse libre a espaldas del doble cinco, y de esa manera complicaba con diagonales profundas. El juego físico y la presión cordobesa dominaban la mitad de la cancha.
Gol de pelota parada: alivio xeneize
A los 24 minutos llegó una doble situación que cambió el aire. Primero Marchesín salvó el mano a mano ante Ortegoza tras una jugada tejida desde la izquierda tallarín. Y en la réplica, un tiro de Lautaro Blanco derivó en córner.
Paredes lo ejecutó perfecto: Di Lollo saltó, metió un cabezazo al ángulo, la pelota dio en el travesaño y en la línea apareció Merentiel para empujar de cabeza. El gol fue adjudicado al delantero uruguayo: 1–0 y respiro en la Ribera.
Boca, que estaba siendo superado, encontró eficacia en la pelota parada; Talleres pagaba su falta de puntería.
El penal, la atajada y un grito que bajó del alma
Cuando parecía que Boca tomaba control porque Talleres bajaba la intensidad, llegó un pelotazo cruzado para la subida de Schott por su banda derecha. Zeballos retrocedió para cerrar y, al tirarse, la pelota dio en su mano. Zunino cobró penal sin dudar.
Cáceres ejecutó fuerte, pero Marchesín adivinó y voló a su izquierda para mandarla al córner. Explosión en la Bombonera: “¡Dale Boca!” se escuchó como un trueno. Con ese impulso emocional, Boca se fue al descanso ganando 1–0.
Segundo tiempo: golpe rápido y control del juego
Apenas iniciado el complemento, antes del minuto, Lautaro Blanco ganó por izquierda, mandó un centro largo y Merentiel se filtró por detrás de todos para marcar el 2–0. Golazo estratégico: Talleres quedó tocado.
El conjunto cordobés cedió protagonismo y Boca comenzó a manejar los tiempos con Paredes y Milton Delgado, que impusieron pausa, pases cortos y circulación.
A los 11, una jugada asociada terminó con Zeballos desbordando y dejando a Palacios de frente al arco, pero su remate salió mordido. Segundos después, otra clarísima: Merentiel asistió al Chango Zeballos, que quedó mano a mano, definió al poste y Giménez llegó pasado y no pudo empujarla. Noche esquiva para el 9.
Talleres busca, Boca espera la contra
Girotti tuvo el descuento con un cabezazo que pegó en el travesaño. Boca respondió con otra llegada de Merentiel para Giménez a los 23, pero el delantero volvió a fallar.
De a poco Talleres comenzó a adelantar líneas, empujando a Boca hacia su propio campo. La estrategia de Úbeda parecía clara: esperar agazapado, recuperar y salir rápido para liquidar.
En una contra bien manejada, Ander Herrera filtró para Zeballos, pero el Chango no llegó a conectar para el ingreso de Cavani —que había reemplazado a Giménez—.
Final feliz y clasificación
Los últimos minutos se consumieron entre la alegría de la hinchada y la impotencia cordobesa. Boca no sufrió demasiado y cuidó la ventaja con oficio.
El pitazo final desató la fiesta: Boca 2 – Talleres 0, clasificación a cuartos de final y duelo confirmado ante el Bicho de la Paternal.
El equipo del Claudio Úbeda sigue su racha ganadora. La Bombonera lo siente. El hincha lo sabe. Y la ilusión, una vez más, vuelve a encenderse.

