BOCA NO AFLOJA

Boca llegó a la última jornada con una mezcla de alivio y responsabilidad. El triunfo en el Superclásico del domingo anterior había dejado sonrisas y confianza, pero también la obligación silenciosa de no relajarse. Era momento de ratificar aquella victoria jugando otra vez en la Bombonera y asegurar el primer puesto del grupo para disputar los playoff en casa.

La Bombonera, sin embargo, no lucía su color habitual: por una insólita sanción por los festejos excesivos del clásico, las banderas no pudieron colgarse. Un marco extraño, casi incompleto, en una noche que pedía fiesta.

Enfrente estaba Tigre, el Matador de Victoria, de campaña regular y bien acomodado en el Grupo A. Y antes del pitazo inicial, un momento que cruzó fútbol y humanidad: el público xeneize aplaudió con emoción a Ignacio Russo, delantero del visitante e hijo de Miguel Ángel Russo, el querido DT de Boca recientemente fallecido.

En Boca, Sifón Ubeda debió rearmar piezas: Figal ingresó por Di Lollo, suspendido por acumulación de amarillas, y Milton Giménez no jugó para evitar una sanción que lo dejara afuera de la próxima instancia. Así, el DT eligió un doble cinco con Delgado y Paredes; más arriba, tres volantes ofensivos: Zeballos por izquierda, Ander Herrera como generador y Palacios por derecha. Adelante, Merentiel.

Primer tiempo

Desde el arranque, Boca manejó el trámite con circulación, pase corto y control territorial. Ander Herrera fue el eje: recibía, giraba y encontraba siempre al compañero liberado. Desde atrás, Paredes alternaba entre los pases largos buscando a Barinaga y el juego en corto para activar al Vasco.

Pero a los 17 minutos, un error propio complicó la noche. Figal rechazó mal, la pelota tomó altura y en el regreso, Tigre ganó de cabeza: el envío quedó para López, que sacó un zurdazo repentino que obligó a Marchesín a una atajada clave. Ese aviso despertó al Matador, que comenzó a forzar corners consecutivos.

En una contra aislada, Boca respondió: desde un corner ejecutado por Cabrera, Merentiel despejó largo al borde del área, Zeballos corrió por izquierda, dejó atrás a Soto y lanzó un centro para Merentiel que llegó a la carrera por el sector opuesto, la bestia no pudo controlar y la pelota se le fue larga. Hasta el final de la etapa, Boca recuperó el control del juego gracias al circuito Herrera–Paredes, pero sin contundencia.

Segundo tiempo

La segunda parte comenzó como terminó la primera: con Herrera marcando el pulso. A los 7 minutos, el Vasco abrió hacia Zeballos —esta vez por derecha—, el Changuito metió un centro bajo que cayó en los pies de Palacios. El chileno, en posición clara de remate, eligió dársela a Paredes, cuyo disparo se fue alto. Esa acción encendió al público, que empujó con más intensidad.

A los 12, Zeballos habilitó a Paredes, que sacó un remate cruzado que Zenobio desvió al córner. El partido se detuvo unos minutos por un choque de cabezas que dejó a Figal con un corte.

Cuando se reanudó, Tigre avisó: Oviedo le ganó el balón a Costa sobre la línea final y Barinaga despejó a tiempo un centro peligrosísimo. Boca respondió rápido: Delgado filtró para Zeballos, que llegó al fondo, frenó y lanzó un globo perfecto al borde del área para Herrera. El Vasco la agarró de volea y rozó el palo.

Del córner llegó la apertura. Paredes ejecutó corto desde la derecha, y Ayrton Costa anticipó con una peinada al segundo palo. La pelota dio en el poste y entró. 1-0 y desahogo.

La Bombonera aplaudió a Ander Herrera cuando dejó el campo tras una gran actuación, reemplazado por Cavani luego de varias semanas fuera.

Tigre buscó el empate, pero Boca se ordenó, Delgado recuperó en la mitad y el equipo se agazapó esperando una contra.

Y llegó. Zeballos atacó por izquierda, sostuvo la pelota y habilitó justo a Blanco. El lateral aceleró, llegó al fondo y tocó atrás para Merentiel. Su remate dio en la mano de Laso. Tras revisar en el VAR, Herrera sancionó penal.

El tiempo estaba cumplido. Cavani pidió la pelota. Paredes se la cedió sin discusión. El uruguayo definió fuerte, arriba, y festejó con un flechazo al aire. 2-0.

Boca cerró su cuarta victoria consecutiva, terminó primero en el grupo y aseguró definir de local hasta semifinales. El Sifón encontró el equipo. El envión es real. Y el optimismo es justificado.

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