ALGO SE ROMPIÓ

Finalmente el consejo de fútbol echó a Miguel Russo. Hoy se despidió del plantel y y en su lugar asumirá, hasta fin de año, Sebastián Battalgia. La historia dirá que aquel 10 de marzo del 2020, ante Deportes Tolima por Copa Libertadores: sin saberlo, Miguelo Russo, dirigió su último partido con público en la Bombonera. El equipo era un violín y le salían todas. Apenas 72 horas atrás le había ganado la Superliga a River corriendo de atrás durante siete fechas. Hoy, 18 meses después, algo se rompió.

Con la pandemia y parate de por medio, las cosas cambiaron y derivaron en el final abrupto, y esperable que ya todos conocemos.

Lo que está claro es que el ciclo de Russo no se va por la derrota en 1 y 57. Quizás el momento que comenzó a colisionar el ciclo haya sido la tarde en que el equipo se arrastró en la cancha del Santos a principios de enero de éste año en la semis de la Libertadores pasada.

Boca en todo el 2021 no logró volumen de juego y el DT cambió en nombres y dibujos tácticos, intentó todo. Lo único positivo de éste ciclo fue que no conoció la derrota ante River y además de ganarle la Superliga el año pasado, le ganó dos mata-mata por copas domésticas en la vía de los penales. Así y todo para lograrlo debió apelar a la vía de los penales para lograrlo.

Miguel Ángel fue condicionandose sólo, privilegió pensar en cuidar el cero en su arco y resignar ataque, la resignación fue tanta que Boca marcó dos goles en los últimos ocho partidos.

En su último partido, con el resultado adverso, Miguel tardó en realizar los cambios tardíos, señal que puede ser interpretada como de poca confianza en los jugadores que integran el actual plantel.

El Consejo tiene una cuota menor de responsabilidad en ésto, la baja calidad de los refuerzos que llegaron y algunas salidas poco claras colaboraron con éste repentino fin de ciclo.

Quizás a partir de mañana, ya con Seba Battaglia, las cosas comiencen a mejorar y la experiencia adquirida por todos los integrantes de la comisión directiva ayude para encaminar el rumbo. Lo que está claro es que algo se rompió y Russo debió pagar por ello.

Federico Perez Rivero
@FedePR12