GRACIAS MIGUEL

La Montaña rusa de Miguel ya no da para más. No genera emociones, ni alegrías. No genera nada, ni siquiera dan ganas de verla.

Anoche en 1 y 57, en la casa de su primer amor, Miguel Russo dijo chau sin decirlo. Lo dijo en sus gestos.
Viendo lo que estaba pasando en cancha, lo evidente a la vista de todos, Miguel creyó que lo mejor era mantener las cosas como estaban y realizar el primer cambio faltando once minutos para que termine el partido, Boca ya estaba en desventaja desde hacía 10 minutos y no había reacción. Ese gesto fue quizás más grave que el propio volumen de juego de su equipo. Fue sin lugar a dudas un claro síntoma de conformismo y de la nula confianza que tiene en los suplentes. Más allá del flojo mercado de pases y la insostenible ausencia de un centro delantero, la idea de cuidar el arco fue para el propio Miguel un laberinto sin salida.

Cómo sostener un ciclo al que le faltan ideas y le sobran argumentos o excusas. El robo sufrido serie ante Mineiro por Copa Libertadores y la doble victoria ante River en los mano a mano por copas domésticas, ya no alcanzan para sostenerse en el tiempo. El equipo sólo se sostuvo por destellos individuales o cuota de fortuna. El volumen de juego brilla por su ausencia desde hace ya ocho meses y el único objetivo claro que le queda al mundo xeneize es la Copa Argentina, donde debe enfrentar a Patronato por la llave de cuartos de final. ¿Se puede iniciar un nuevo ciclo previo a una serie eliminatoria a partido único? En principio sería mejor que iniciarlo después, ya con la eliminación a cuestas…

Hace veinte largos meses Consejo de fútbol apostó por Miguel y le dio un segundo ciclo, tras trece años Boca y tener su revancha; es hora de que el entrenador demuestre lo caballero que es y dé un paso al costado. Hacerlo será sin dudas un gesto de grandeza enorme y una clara muestra de agradecimiento y afecto hacia el club y los hinchas.
Para Miguel ya no son momentos de excusas, sino de decisiones.

Federico Perez Rivero
@FedePR12