Indiferença

El equipo de Miguel Russo tuvo un flojísimo primer tiempo. Se vio equipo partido en dos en cancha; sin contención en el medio y jugadores muy perdidos. Bajísimos rendimientos de Pulpo Gonzalez, Fabra, Campuzano, Salvio y Jara.

Grosero error de Lisandro López y Jara desentendiéndose de la jugada en el gol del Peixe. Se notó mucho la falta de generación de juego. Pese a haber tenido aisladas chances de gol.

El segundo tiempo fue un auténtico desastre. Salvio, que ya venía de un mal primer tiempo, y de varias semanas en desnivel, perdió una pelota con el equipo saliendo y provocó el segundo tanto del equipo local. Un minuto más tarde y casi sin reacción entre Lisandro López y Andrada quedaron pagando y Braga liquidó el partido ante la apatía de Campuzano que volvió al trotecito y viendo la jugada de frente.

Un desastre de partido del equipo en general. Solo se salva el sacrificio de Carlos Tévez y de Ramón Abila, que entró tarde.

La expulsión de Frank Fabra, pisando a un rival en el suelo es digna de fin de ciclo. Una acción irresponsable y egoísta por parte del jugador colombiano que jugó un partido pésimo.
Lo de Salvio es para pedir una inminente rescisión de contrato; no solo tuvo un bajo nivel; sino que en la jugada más clara del equipo en el partido definió de forma displicente en lugar de romperle el arco al arquero brasileño. Con ese gol, el Xeneize, aún sin fútbol, hubiera tenido una chispa de esperanza de cara a la última media hora del partido.

Miguel Russo deberá explicar por qué no entró Cardona en el entretiempo y por qué mantuvieron en cancha a Salvio y a Soldano.
Se lo veníamos advirtiendo partido a partido. Míguel venía haciendo pésimas lecturas de los encuentros y pifiando las variantes; lamentablemente hoy se le acabó la suerte y el resultado no maquilló su pésimo ojo para los partidos y los momentos.

El consejo de fútbol también tendrá que hacerse cargo de este caramelo amargo que nos comemos los hinchas. El reglamento de Conmebol permitía la inclusión de jugadores para las series a ida y vuelta y los encargados del fútbol profesional decidieron no contratar a nadie en ataque; aún sabíendo que al equipo le faltaba un centro delantero con presencia en el área. No alcanzando solamente con Wanchope y el inofensivo Soldano.
Otra edición que le es esquiva a Boca y una vez más por errores propios. No hay a quien culpar de este fracaso. Una vez más, fallamos nosotros.
Federico Pérez Rivero
@FedePR