TODOS SOMOS DIEGO

Pasaron 30 horas del regreso de Diego a su planeta; porque Diego era un marciano que decidió recaer en la Argentina y mamar nuestras miserias y nuestras virtudes. Todos somos Maradona y Maradona somos todos.

Con el paso del tiempo me di cuenta que Diego no se explica; Diego se siente. Y el sentimiento hacía Diego es genuino y verdadero; pero por impericia o desidia, no supimos o no quisimos cuidarlo y comenzamos a exprimirlo hasta el último momento.

Algunos hasta se han colgado de las manijas de su cajón y esto va para todos. Políticos, funcionarios, dirigentes del fútbol, artistas y periodistas. Algunos en mayor o menor medida.

Las imágenes de lo que se vivió en este tristemente inolvidable 26 de noviembre en Plaza de Mayo son el reflejo de la vida de Pelusa. Por momentos emocionante y por otros instantes autodestructivo y penoso.

Lastimosamente y pidiendo perdón a la memoria de Diego; me animo a decir que los hechos de la plaza de mayo son la imagen y semejanza de lo que fue la vida de Maradona y lo que somos nosotros; los argentinos como sociedad.

Las 10 horas parecieron escasas, pero incluso 48 o hasta 72 horas iban a parecer pocas e inalcanzables.

Los gobiernos nacional y de la ciudad se pasan factura de un operativo que fue lamentable y bochornoso a la vista del mundo. Ni siquiera supimos despedir a nuestro héroe.

 

Ojalá que lo qué pasó hoy en su último aplauso y que fue su vida nos sirva para que maduremos como sociedad para el fútbol argentino. Hoy parafraseándolo una vez más se nos escapó la tortuga. Perdón Diego y gracias por todo.

Federico Pérez Rivero
@FedePR12