BURBUJA DEL HORROR

“Y hacer burbujas de amor por donde quieras” reza Juan Luis Guerra en su hit de principios de los noventa. Pero lo de Boca más que una burbuja de amor; fue una burbuja del horror. Con los últimos resultados recibidos cerca de las 19 horas del día miércoles, ya son ¡18 JUGADORES CON COVID19! un auténtico desastre epidémico, del cual alguien o varios deben hacerse cargo.

Hasta Ruben Argemi, médico del plantel, se contagió. ¿Pero qué hizo que la burbuja inmaculada vuele por los aires? “Fuimos un poco permisivos”; destacó el doc.

Con total pasividad e impunidad. Ciertamente parece increíble que haya pasado esto; más teniendo en cuenta que Miguel Ángel Russo, DT del primer equipo, es un paciente de riesgo.

Desde compartir habitaciones hasta tomar mates entre dos o más personas y haber salido en reiteradas ocasiones del Hotel, donde debían permanecer; mientras no estén entrenando en él predio de Ezeiza.
Todo mal se hizo y pudo ser peor; de haber tenido que lamentar alguna internación por parte de los infectados.

En un comunicado oficial el club emitió un comunicado oficial: “Boca Juniors informa que este miércoles se realizaron los hisopados PCR al plantel de fútbol profesional y se detectaron positivos cuatro casos sintomáticos leves, seis tuvieron síntomas leves y hoy se encuentran asintomáticos, y ocho casos asintomáticos”.

Boca está a sólo 15 días de jugar su primer partido de Copa ante Libertad en Asunción y no se sabe quién va a viajar para disputar ese encuentro. Mucho menos en qué condiciones lo harán, los que aún zafaron del contagio; ejemplo, Miguel Russo.

La burbuja Xeneize se transformó en una catarata de errores no forzados y el futuro sanitario y deportivo del club de la ribera está en jaque.

Fede Pérez Rivero
@FedePR12