LEIVA: “MI ELECCIÓN DE QUEDARME EN BOCA FUE ÓPTIMA”

Foto: Marcelo Figueras

Fanático boquense desde la cuna, Martín Leiva es uno de los estandartes del conjunto que dirige Guillermo Narvarte y un viejo conocido de la casa.

Antes de su llegada para la temporada 2019/20, Leiva, quién juega en la posición de Pivot, estuvo seis temporadas consecutivas defendiendo la camiseta Xeneize a partir del año 2001.

Martin Leiva en La Bombonera

Si bien ha logrado títulos nacionales e internacionales, ha jugado en el exterior y en la Selección Argentina, Martín no olvida que fue partícipe de una gran época en la historia basquetbolística del Club de la Ribera: se coronó Campeón de la Liga Nacional de Básquet en la temporada 2003/04, Campeón del Sudamericano de Clubes los tres años siguientes y nuevamente Campeón de la Liga en la temporada 2006/07.

No le faltaron ofertas de otras instituciones en esos años, sin embargo, para  el pivot,  el sueño de continuar usando la camiseta azul y oro seguía latente: Me acuerdo que para la temporada 2006/07 me insistieron para que me vaya a otro equipo, pero yo tenía ganas de quedarme en Boca, mi objetivo era ser campeón de la Liga nuevamente. Todos saben el fanatismo que tengo por este club y, la verdad, es que no me veía en otro lado, con otra camiseta que no fuera la de Boca”, recuerda.

Transcurrieron catorce años desde esa época, sin embargo Martín aún palpita el irregular comienzo de la temporada: “Veníamos bien, antes de comenzar la Liga, ganamos la Copa Argentina y el Campeonato Sudamericano de Clubes Campeones, pero la Liga la empezamos mal, arrancamos muy irregulares, y, de hecho, no terminamos bien la fase regular, no tuvimos ventaja de localía y creo que en la tabla de posiciones quedamos terceros”, y agrega: “los últimos dos partidos de la fase regular fueron con Ben Hur de Rafaela y con Libertad de Sunchales en condición de visitante y perdimos los dos partidos como por 30 puntos”.

No obstante, esos  reveses no se tradujeron en frustración: “De hecho, si bien la fase regular fue recontra irregular, fuimos aprendiendo y aprendiendo hasta que en los playoffs éramos un equipo sólido y ganamos partidos de visitante. Fuimos de menor a mayor, en cuartos de final y en semifinal nos tocó nuevamente frente a Ben Hur y Libertad y nos costó muchísimo las dos series, pero las terminamos ganando 3-2”, esgrime refiriéndose a la evolución del grupo.

Foto: Marcelo Figueras

Una vez superadas estas instancias, el conjunto Xeneize se alistó para encarar el crucial desafío: “Lo que teníamos siempre en la cabeza era ir por más, nunca bajamos los brazos. Cuando llegó la final estuvimos a la altura y encontramos que el equipo se sintió sólido en ese momento. Nuestra meta siempre fue ganar el campeonato, así que me quedo con el recuerdo de la maduración que fuimos construyendo todo el año”, recuerda Leiva refiriéndose a la motivación del equipo de la mano de Gabriel Picatto.

Para obtener la ansiada consagración debieron enfrentarse a un plantel de gran jerarquía: “Esa final fue muy áspera, muy complicada. Me acuerdo que en uno de los partidos estábamos casi todos enfermos, éramos como 4 o 5 de los jugadores los que no estábamos en óptimas condiciones. Los kinesiólogos se repartían en las habitaciones, yendo a las piezas cada cuatro horas para hacernos baños de vapor, en el caso mío me bañaba con agua fría porque yo tenía muchísima fiebre y no me bajaba”, rememora Martín y afirma: “ahí se demostró la cabeza que tenía el equipo, que quería jugar, que quería ganar, que estábamos mentalizados en eso a pesar de cómo nos sentíamos físicamente”.

“Salir campeón de esa Liga venciendo a un tremendo Peñarol que había arrasado la fase regular y confirmar que mi elección de quedarme en Boca fue óptima, significó muchísimo para mí”, concluye el actual pivot Xeneize.