EN PUNTA Y CON FE

A casa llena, cerca de elecciones y especulaciones, el xeneize mostró futbol, floreo, reacción y goles ante Unión, el rival de turno. En el entorno, el triunfo y lo que pasó en la final aquella de ayer, acentuó inevitablemente que “Boca es la alegría…”

El xeneize, con una Bombonera que tardó un poco en llenarse, mas se llenó como es habitual, se paseó con suficiencia y solidez frente al tatengue, luego de una semana previa que descartó a Zárate por sobrecarga muscular y mandó a Tévez al banco, además de que el “periodismo especializado” catalogó de frágil, desequilibrado y “alfarista” por mezquino el planteamiento y armado del 11 titular.

Un primer tiempo que, salvo Reynoso asustando con problemas físicos y decidiendo mal las jugadas, conducciones y pases, tuvo en McAllister un conductor ideal nuevamente, en Salvio con magia, espacio y distinción a la figura del partido y en Capaldo el mejor seguro en la contención. El gol de Wanchope llegó en un cabezazo mortal tras un córner, luego de un recital de disparos y llegadas que supo contener el guardavallas Moyano. Los de Madelón tenían armas limitadas y, desde luego, poca posesión sin argumentos, solamente con Cavallaro, Milo y el ex Boca Walter Bou inquietando a Andrada en un trío de ocasiones. El segundo tiempo trajo el segundo grito, conjunción de voluntad inquebrantable por Capaldo recuperando, ganas, pared y desborde, y clase de toques fluídos ante el “ole ole” de la hinchada culminando con una definición sutil del colorado McAllister.
De recambio, entraron Hurtado, Villa y regresó al fin DeRossi, mostrando clase, sobriedad y categoría descomunal en cada pase y corte, como para no dejarlo en banca nuevamente.

Boca anduvo tranquilo frente a un performance pálido de los de Santa Fe, que sólo por Moyano, no se fue con el saco lleno. El xeneize atacó y se desplazó con propiedad, con volumen y se defendió con precisión y oportunidad línea por línea. Alfaro, golpeado por todas partes, y con un olor a “salida” en diciembre, tiene el mérito de mantener la punta de la Superliga con un plantel al que le ha pasado de todo desde lo físico, los nubarrones en lo mental y los entornos complicados en los cruces que ya sabemos cuales fueron, y nos hace, en lo personal, pensar en sostenerlo porque se sabe y muy bien qué fue lo que le falló al Falcon y la clave está en solventar esos detalles de cara a lo que se viene en 2021…

Y en el aire, cantos de todo calibre contra los primos y uno atronador en favor del máximo ídolo de la historia del club, un nivel de tranquilidad y paz que nos faltaron en algunos trámites del año y futbol asociado a voluntad, el categórico marco de la tarde que le sigue demostrando a la contra y al periodismo contra que Boca, en “el peor momento de su historia” está recontra vivo, entre los 3 mejores del continente, y mirando a todos desde arriba en la Superliga.

Se vendrá el próximo partido, en donde seguramente habrá un marco descomunal en casa con una visita más que esperada…y también llegará “el bicho” de la Paternal.

HAY QUE JUGAR

Gilberto Salinas