ESTÁ QUEMADO

Boca cayó dos a uno frente a Lanús en condición de visitante y ya no es más líder del campeonato. En Nueve días el Falcon Sprint de Alfaro se fundió y se quedó sin Copa Libertadores y sin liderazgo.

Está quemado, fundido. El Boca de Lechuga Alfaro está implorando que los días pasen volando para culminar este pálido 2019. El equipo no hizo un mal partido esta noche en la Fortaleza, eso es cierto. Pero le hacen un gol – o dos – y se derrumba por completo.

Ya en nueve minutos de partido, y pese a que el equipo de la Ribera lo venía controlando, el inoxidable Pepe Sand, un especialista en marcarle al Xeneize, olfateó sangre en el área y facturó de cabeza ante una desinteligencia en conjunto de Licha López y Cali Izquierdoz. Emmanuel Mas, fue participe necesario de la conquista granate ya que el fue quien dejó mandar el centro a Marcelino Moreno.

En 36 minutos, Toto Salvio se iba solo mano a mano contra Agustín Rossi y el pibe Lautaro Valenti lo bajó en la media luna. Era una infracción que interrumpía una ocasión manifiesta de gol y merecía la expulsión como marca el reglamento; pero el árbitro Fernando Rapallini – un viejo conocido de la casa- sólo lo amonestó. Lanús debió haber culminado esa primera etapa con diez hombres. Segundos más tarde, aquel tiro libre sancionado Mauro Zárate lo transformó en un golazo colocándola por encima de la barrera. En su desbocado festejo el ex Nápoli se carajeó con la hinchada granate y ya no fue el mismo. En el complemento directamente se fue de partido y decidió siempre mal con pelota en los pies. Alfaro debió sustituirlo, pero lo mantuvo en cancha hasta el final.

Promediando el segundo tiempo, Carlos Auzqui simuló una falta en el área de Boca y ya estaba amonestado. Rapallini le perdonó la vida y minutos después el ex Estudiantes marcó el segundo tanto para el local. Esta también es toda del arbitraje, que debió mostrarle la segunda amarilla al delantero y le perdonó la vida. Lanús no sólo tenía dos jugadores gratis en cancha, sino que uno de ellos anotaba el 2-1 con el que se iba a terminar el encuentro.
A partir de ahí Boca cayó en un pozo depresivo irreversible.
Los cambios de Tévez por Almendra y Wanchope por Hurtado en ataque, sumado a Bebelo Reynoso por Mac Allister para romper por el medio no dieron frutos y el equipo apenas inquietó al grana en defensa. El Cali Izquierdoz se fue expulsado en los últimos minutos y todo se volvió más cuesta arriba. El desenlace era inmodificable, el equipo de Alfaro se iba a ir con las manos vacías de Guidi y Arias.

Lamentablemente aún faltan cinco eternos partidos para este plantel que pide a gritos que llegue fin de año. Está claro el año que para Boca finalizó hace una semana con la eliminación copera. Pese a que aún pelea matemáticamente por la Superliga Argentina, el equipo por momentos jugó desenfocado, sin ánimos de batallar. Serán durísimos estos últimos días para la institución, para colmo los dirigentes, oficialistas y opositores están matándose por conseguir el sillón de Esteban Baglietto y se cuelgan del nombre de ídolos como Juan Román Riquelme; olvidándose que ante sus ojos el equipo se está quedando sin nada en este segundo semestre y los hinchas y socios nos estamos quedando sin paciencia ni esperanzas de cambio alguno.
Boca está quemado muchachos, apaguemos este incendio juntos, antes de que sea tarde.

Federico Pérez Rivero
@FedePR12