FIN DEL SUEÑO Y FIN DE CICLO

Boca le dice nuevamente adiós al sueño de alzar la Copa Libertadores; pese a ganar el partido por uno a cero, el resultado en contra con derrota por dos a cero lo condenó a tener que ver como el máximo rival de toda la vida se clasificó, una vez más, a la final del máximo certamen continental. Con este nuevo sueño postergado se termina un ciclo, no sólo en la conducción del club de varios dirigentes, sino también de muchos históricos del plantel y del propio cuerpo técnico.

Lo habíamos vaticinado post derrota el pasado viernes ante Racing por la Superliga. Eliminar a River en estas condiciones era una quimera. Pese a que el equipo demostró un cambio radical en lo actitudinal, quizás, producto del envión emocional que le brindó una Bombonera, que no escatimó en dejar de alentar al equipo y recibirlo con papelitos y pirotecnia, como si fuera el último partido de sus vidas, pero con el correr de los minutos de partido no supo capitalizarlo desde el juego y no se lo llevó por delante a River desde lo futbolístico como se esperaba. El empuje vino desde la garra, con eso alcanzó para por momentos creerse ellos mismos y a todos los que estábamos allí que el milagro era posible, pero tan sólo fueron durante los primeros 25 minutos de partido y los últimos 15 del complemento. El resto del tiempo, aún sin lastimar, como suele hacerlo el equipo de Gallardo, con muy poquito logró inquietar a un muy nervioso y apurado Esteban Andrada. Por momentos River, manejó el reloj y no se dejó amedrentar por la ola de aliento que fue la cancha de Boca en los 96 minutos que duró el encuentro.

Está claro que la llave no se pierde hoy en casa. Más bien se pierde o se regala semanas atrás en el Monumental con el errado planteo realizado por Gustavo Alfaro, que sumó a la banda derecha del equipo a un joven e inexperto Marcelo Wainghat y a Franco Soldano, que es centro delantero por naturaleza. El no querer arriesgar de visitante, como sí lo había hecho en rondas pasadas ante Paranaense y Liga de Quito, lo terminó por sacar de la final de la Copa. La propia mezquindad del Lechuga terminó por boicotear a su Falcon Sprint. Ciertamente se podrá decir que Gustavo es un muy buen entrenador para un equipo con menos recursos y ambiciones. La administración de riqueza no fue su fuerte. O posiblemente no eran los jugadores con los que él hubiese querido contar.

Otro gran error de Lechuga, sin dudas fue la falta de criterios para llevar adelante el manejo de energías. El haber puesto lo mejor en la revancha contra la Liga, con un 3-0 a su favor y definiendo en casa lo empezó a complicar a futuro. En dicho desquite por cuartos de final; salieron averiados varios titulares indispensables hasta ese entonces, como lo eran Salvio y Ábila. Dichas lesiones los siguieron persiguiendo y los mantuvo fuera de las canchas por varias semanas, quitándoles no sólo ritmo futbolístico, sino también potencia física.
Varios jugadores, volvieron a demostrar no estar a la altura de lo que necesita y merece Boca. Todavía no se explica el por qué de tan poco compromiso con la institución tanto dentro como fuera de la cancha Emmanuel Mas, demostró que siempre que estuvo en cancha restó, valga la redundancia. Pero claro es titular porque Frank Fabra cuando le tocó jugar demostró displicencia y un lamentable estado físico. De los nuevos Alexis Mac Allister probó ser un crack para agarrar la pelota y pisarla y encarar ante equipos de menor valía como Atlético Paranaense o Colón. Hoy, cuando la pelota era una bola de fuego, siempre decidió mal. Es cierto, no jugó en su posición natural, pero tampoco tuvo rebeldía para ubicarse más en el medio y perfilarse para su pierna más hábil como lo hacía en Argentinos Juniors. Lo del Toto Salvio es insólito, el tipo es crack, se nota cuando agarra la pelota; pero por algo lo devolvieron del Benfica. Físicamente da muchas ventajas. Hoy Javier Pinola le ganó en todos los cruces.

Momento de hablar de Carlos Tévez, la manzana podrida del plantel. Si Daniel Angelici es la cara de la paternidad que ejerció River por sobre Boca en éstos últimos seis años; no tengan dudas que el Apache es el torso. El ex ídolo no sólo se fue a China cuando más lo necesitaba Boca post eliminación con tintes de papelón ante Independiente Del Valle, sino que volvió seis meses después muy mal físicamente y lo único que hizo fue generar malas vibras dentro del vestuario, desunir a un plantel que estaba medianamente en paz y traerle complicaciones a los diferentes cuerpos técnicos. No sólo con sus declaraciones poco felices, sino también yéndose a pasear con algunos de sus amigos/compañeros previo a partidos determinantes como lo fueron la final de España ante River y la que se jugó ante Tigre por la copa de la liga de finales de julio de este año.

Mención especial merece su ladero, Ramón Ábila, que cuando estuvo bien físicamente pintaba para ser un goleador feroz y un potencial jugador querido por el hincha de Boca. Lamentablemente la poca profesionalidad que ya traía consigo de Huracán le jugó varias malas pasadas al corpulento delantero y la seguidilla de lesiones no tardaron en llegar. Ramón jugó uno de cada siete partidos en lo que va del año. Y cuando jugó, se arrastró por la cancha. Hoy el entrenador regaló 70 minutos poniéndolo en el once titular. Todo el mundo Boca sabía que Wanchope no estaba para jugar, sin embargo lo hizo.

Ya hablamos de los jugadores que no están, ni estuvieron a la altura y de un técnico no apto para la historia de Boca. Es hora de hablar como dijimos antes de la cara de la derrota: DANIEL ANGELICI.
Realmente lo de Angelici al frente de Boca es increíble. Agarró a Boca campeón invicto del fútbol argentino y a River en la B. En ocho años de gestión destruyó la historia del club y puso a River por encima de Boca en todos los aspectos. No hay dudas de que Angelici es el José María Aguilar de Boca. Es cierto, el Tano no nos dejó un club endeudado, ni nos mandó al descenso; pero esta es la quinta derrota ante el Millo por Copas, y todas en seguidilla. Mientras que Boca no ganó títulos internacionales, el conjunto de Núñez sumó once, puede sumar doce o trece en un puñado de semanas y, como si fuera poco le dio vuelta el historial de partidos definitorios. Algo impensable e inaceptable para la historia del club. El tano creyó que con un superávit y el humo del marketing el hincha se iba a conformar. Se equivocó y mucho. Los balances no se deben celebrar, ya que la buena administración de una institución como Boca deber ser una obligación para los directivos y no un logro. Planteles mediocres y sobrevalorados denostaron a lo largo de estos ocho años la rica historia de Boca a nivel nacional y continental.

No hay dudas de que Boca debe refundarse, en diciembre los socios tienen una oportunidad histórica para ello. Los que sean elegidos tendrán la obligación de volver a poner al club de pie en materia deportiva a nivel continental y hacer valer las raíces y el ADN boquense. El marketing y el turismo no dieron resultado. A las pruebas me remito.
Se debe gestionar bien los recursos y armar un plantel serio y competitivo con un entrenador idóneo para lo que es la historia y la necesidad de un gigante como lo es Boca. Material en el plantel; aunque no parezca, tiene. La Base del 2020 tiene que ser con Buffarini, Lisandro López, Cali Izquierdoz y Jan Hurtado.

Aquí van los por qué.
La entrega del joven, recién llegado del infierno que es Gimnasia LP, es para destacar. Él debe ser la piedra fundacional del ataque en Boca. Ian demostró mucha perseverancia y atrevimiento en los encuentros que lleva disputado. Hoy con su gol se encendieron todas las llamas de esperanzas en la Bombonera.

Lisandro López y el Cali Izquierdoz, definitivamente deben ser la dupla titular de Boca por varios años más. Una vez más volvieron a estar a la altura de las circunstancias Ganaron siempre en ambas áreas y fueron un frontón en cada aproximación del Millo. Lo de Buffarini es un caso muy particular, al igual que en la final de España fue uno de los abanderados del factor emocional, hoy ganó todas las divididas y por su sector se vio lo mejor de Boca en ataque. Pero sólo acertó un centro de los casi doce que envió en el partido. Bajísimo promedio para un lateral con proyección en ataque. Para seguir en Boca, deberá mejorar su nivel ofensivo.

El 2019 se nos fue esta noche. Pero aún queda lo más importantes pensar en el 2020 y para eso tenemos dos meses por delante. Y en estos sesenta días debemos pensar qué queremos para Boca a nivel dirigencial y futbolístico. Que comience la refundación, pensemos en Boca y dejémonos de joder.
La refundación debe marcar un punto de inflexión también en el hincha, que durante años se mofó de la desgracia de River y otros rivales y no se dio cuenta que el enemigo estaba dentro de la Bombonera, que prefirió no repudiar pálidas actuaciones por temor a quedar expuestos como los hinchas de los otros equipos. Está más que claro que el hincha debe exigir porque la historia del club lo demanda. Es hora de que el hincha de Boca exija explicaciones y resultados. No podemos conformarnos con una buena actitud. La actitud es una obligación en cada jugador que lleva consigo el manto azul y oro.. No esperemos soluciones rápidas ni mágicas. El fútbol no es magia. Hay que trabajar enserio con un proyecto a largo plazo y apostar fuertemente por los pibes de inferiores, plantear una idea de juego clara y no obsesionarse con ganar la Copa Libertadores. La obsesión nos llevó a las derrotas más dolorosas de nuestra historia. Es hora de volver a ser hinches de Boca y no hinchas de la angustia y del aguante con tintes de marketing.
Federico Perez Rivero
@FedePR12