AL BORDE DEL PRECIPICIO

Boca jugó muy mal, cayó dos a cero en el Monumental ante River y el pase a la final pende de un hilo. El equipo en ningún momento generó jugadas asociadas y se dedicó sólo a defenderse aún estando en desventaja.

El peor de los escenarios fue posible. El Xeneize se fue de Núñez con la obligación de ganar 2-0 la revancha para forzar la definición por penales o por tres para pasar directamente a la final de Chile.

El plan que dispuso Gustavo Alfaro se fue por la canaleta en seis minutos, luego de que Emmanuel Mas le cometa infracción a Ignacio Fernández y el árbitro brasileño Claus, a instancias del VAR, sancione el penal. Borré lo cambió por gol y todo se volvió oscuro.

Boca no podía conectar al medio con Wanchope Abila que jugó a ser el llanero solitario en ataque. Franco Soldano, volvió a jugar como volante por derecha, al igual que en el partido por Superliga, y nuevamente la pasó muy mal con Milton Casco y Nico De La Cruz.

Increíblemente en el mejor momento del equipo local; a Wanchope Abila le quedó una bocha limpia y asistió al pibe Capaldo que definió muy mal ante un Armani desesperado. Fue la más clara de Boca en todo el partido, pudo haber sido el empate. Anteriormente Mac Allister, de flojo partido, había rematado de afuera del área y Armani la sacó del ángulo.

En el complemento el equipo de Alfaro no se despegó del libreto, aún con los ingresos de jugadores ofensivos y de buen pie como Carlos Tévez, Toto Salvio y Mauro Zárate.

Lechuga acumuló jugadores en ataque, pero no logró inquietar a River.
Esteban Andrada junto al Cali Izquierdoz fueron los responsables de que el resultado no haya sido aún más abultado. La derrota es inobjetable y el rendimiento de vários integrantes del equipo decepcionante.

Si están esperando que critique el planteo de Alfaro, se van a quedar con las ganas. No me pareció malo cuando lo hizo por el torneo, y no era malo hoy tampoco. Pero sí elegió mal a algunos integrantes para llevarlo a cabo. El ejemplo de Soldano es más que claro.
Lamentablemente contra ellos no se puede. Están muy fuertes de la cabeza, saben a qué juegan y cómo tienen que jugar estos encuentros. Va más allá de los nombres propios de uno y otro equipo, o quizás sí. Quizás nosotros tenemos menos de lo que creemos. O mejor dicho ellos son mejores de lo que creemos.

Para salvar la serie habrá que ser muy pillos y no regalar nada. El Falcon Sprint está al borde de un precipicio y sólo un milagro podrá salvarlo.

Federico Pérez Rivero
@FedePR12