HORA DE MOSTRAR LAS GARRAS Y DEJAR DE MIRAR DE REOJO

Boca, una vez más, vuelve a disputar como hace treinta días por la Supercopa Argentina. Gustavo Alfaro, que busca su segundo título como entrenador boquense, aún no definió el equipo que saldrá a la cancha en busca de la estrella 69.

Pasaron 3802 días exactos de aquel 23 de diciembre del 2008 cuando el equipo dirigido por Carlos Ischia perdió uno a cero con el Tigre de Diego Cagna, pero gritó campeón por diferencia de gol de aquel dramático triangular final que determinó al campeón de aquel Torneo Apertura.  Xeneizes y Matadores vuelven a verse las caras en la definición de un título oficial tras más de diez años, pero con un agregado; el equipo de Victoria está en la Primera B Nacional, producto de su reciente descenso en la temporada 2018/2019.  Para Boca, este dato no debe ser menor, ya que lo convierte en candidato absoluto a quedarse con la primera edición de la copa de la superliga. La categoría de plantel y el presente deportivo de ambas instituciones así lo exponen; más allá del alto nivel mostrado en los últimos encuentros que disputó el cuadro que entrena Pipo Gorosito.

Lechuga aún no confirmó a los once que se subirán al Falcon Sprint, pero dejó en claro que quienes lo hagan deberán tener toda la concentración puesta en éste partido y no quedarse pensando en logros ajenos. Ya lo recalcó ayer en la conferencia de prensa al comparar la situación actual de Boca con la situación que vivió Dave Mustaine, el emblemático guitarrista de Megadeth, el cual no pudo disfrutar de todos los logros que consiguieron él y su banda por compararse con lo hecho por Metálica, la otra banda emblema del Heavy Metal.

“Nosotros somos Boca y estamos en otra final y debemos disfrutar de ello. Estamos en el lugar que queríamos y construyendo nuestra propia historia, una realidad que va más allá de lo que haga cualquier otro equipo del fútbol argentino y del fútbol mundial. A nosotros nos obliga nuestra historia y nuestra ilusión. Para este plantel no tengo más que gratitud. Estoy en una situación inmejorable. Pasamos a octavos (de la Libertadores), fuimos el único equipo argentino que ganó la fase de grupos, ganamos la Supercopa. En una Copa que se nos hizo difícil, estamos en la final.  Entonces, no voy a hacer lo mismo que hizo aquel famoso guitarrista de mirar lo que hacen los demás”. Subrayó Alfaro para remarcar la importancia que debe tener esta competencia para Boca. No importa lo que hagan los demás equipos, importa sólo lo que hagan los jugadores en cancha. Es por eso que es hora de mostrar las garras, de demostrar esa hambre de gloria que tiene este plantel y que demanda la historia del equipo más grande del continente. Mañana, ante el Tigre de Gorosito, a mostrar las garras y cazar una nueva estrella.

Federico Pérez Rivero
@FedePR12