Recuerdo de una noche mágica y sin escritorios

24/5/00 10 años de edad. Lo recuerdo como si fuera hoy. Papá era socio y no quiso ir porque no había podido conseguir entradas para mí y mi hno. Cenamos a las 20 porque el partido era a las 21 y la panza era un revuelto de nervios y a ansiedades. Canal 13 en la televisión del comedor y de fondo Radio Mitre con los relatos de Fantino.

Primer tiempo tensionedo, casi que ni hubo situaciones. Papá ya se había bajado un atado de puchos y decidió no ver el complemento y escucharlo en su cama. Mamá, recordó que en los clásicos pasados, mayormente jugados los domingos por la tarde, se dedicaba a planchar. No había mucha prenda de vestir que quede sin planchar; pero había que aferrarse a cualquier cosa con tal de forzar al destino.

Eran las 22.45 de la noche y desde la habitación de mis padres hay una explosión. Nos damos vuelta con mi hermano y por salír a festejar con mi viejo el gol, no vimos la jugada de Delgado. Que se le va hacer. La ansiedad era extrema y el dellay de la imagen y el sonido se confabularon para que la emoción del momento pueda más que la paciencia por ver el partido. Uno a cero y.a esa altura de la noche había penales. Los rezos ya no alcanzaban, todos los santos habían sido llamados Entra Palermo y mamá, se viste de Nostradamus, y dice ahora hace el gol Palermo… Faltaban minutos para las 23 y hay penal para Boca. Otra vez no nos va a pasar lo mismo dijimos con Leandro,, vamos a escucharlo con Papá. Fue el penal más largo de la historia para mí. Román no llegaba más a patear la pelota. El abrazo de gol fue tan largo que nos comimos tres minutos de partido. Volvimos a la cuasi “normalidad” y nos fuimos al comedor.

River estaba para el cachetazo. Ni asomaba por el arco de Córdoba. Con Leandro le pedimos a papá que venga a ver el Final del partido. Habían dado 4 minutos más. La fiesta parecía completa, pero claro faltaba lo mejor. Los lentes de mi viejo se partieron al medio por quedar abajo de la montaña humana que formamos con mi hermano encima de él. Había llantos, gritos, dolor de cabeza, pero mucha, muchísima felicidad.

Boca pasaba a semifinales de la Copa. Afuera quedaban ellos, el Tolo Gallego y el fantasma del Enzo. Noches como esas marcan mi historia como hincha, Ese 24 de mayo fue y será inolvidable. Cada minuto de ese día miércoles. No hubo arbitrajes tendenciosos, ni escritorios. Sólo hubo un partido de fútbol, un ganador justo y una alegría que fue y será eterna.
Federico Pérez Rivero
@FedePR12