EL LIDER DE LA GENTE


Boca venció sobre la hora a Atlético Paranaense dos a uno y pasó a octavos de final como primero del grupo G. Carlitos Tevez, que saltó desde el banco, se puso al equipo al hombro como en las viejas épocas y marcó el gol agónico para darle los tres puntos al Xeneize.

El primer tiempo mostró un Boca bien parado en el campo, con buen primer pase, pero con poca claridad para terminar las jugadas en el área rival. Con Pipa Benedetto saliendo mucho del área y con un Zárate poco claro para la creación de peligro era casi nula en los últimos metros.
En defensa no había inconvenientes ya que Paranaense no lograba conectar más de dos pases seguidos y Marco Ruben quedó muy aislado de sus compañeros. El primer tiempo se iba y con él Benedetto se toma el aductor de su pierna derecha y pide el cambio. En su reemplazo ingresaria Wanchope Abila. Todo indica que el Pipa se desgarró.

En el complemento, el trámite del juego parecia ser el mismo. Con Boca dominando la posesión de la pelota pero sin ideas y al equipo brasileño esperando algún contragolpe o una pelota parada para inquietar. Gustavo Alfaro, decidió que Pavón ingresara por Agustín Almendra para darle más rapidez al ataque.
En veinte minutos, Emmanuel Mas cometió una tonta falta con el jugador visitante de espaldas y de ese tiro libre llegó el inesperado tanto de Paranaense. Esteban Andrada salió mal y la pelota le quedó servida al ex delantero de Rosario Central que sólo tuvo que empujarla al arco.
Minutos después Tévez ingresó por Villa, que no logró tener un buen partido.
Con el ingreso de Carlitos, el equipo mostró frescura y se soltó. La gente acompañó a puro aliento como es costumbre y con paciencia la ola azul y oro se llevó puesto al Paranaense.
En 27 minutos entre el tobillo de Lisandro López y las manos de manteca del arquero brasilero, empataron el partido, tras un centro bombeado de Mauro Zárate.
El gol de Licha terminaba de sellar la clasificación a la próxima fase, pero aún faltaba un gol para matar el grupo. El equipo siguió yendo con prudencia y mucho corazón y a los 94, cuando el partido estaba sentenciado al empate, apareció la figura del partido. El líder sin cinta, el que quiere volver a ser el que fue en aquellos finales de temporada de 2015 y 2016; Carlitos Tevez. El apache recibió la pelota que le bajó con la cabeza Lisandro López y le dió fuerte al palo derecho del arquero para dar vuelta el partido, para ganarle al complicado Atlético Paranaense, que lo tuvo a mal traer en Brasil y le vendió cara la victoria hoy en la Bombonera; y para ser líder del grupo G en esta fase de la copa.

Con el ingreso de Carlitos, el equipo mostró frescura y se soltó

Boca y la copa. Tévez y la copa. Que difícil que me la hacen. Cuesta no fantasear con la Libertadores después de emociones como la de esta noche. El apache entró como para no salir más del once titular y Boca ganó un partido épico, como para que no nos querramos ir más de la cancha y sigamos delirando hasta el amanecer.
En Asunción el sorteo decidirá el rival de Boca en la llave de octavos y el camino por recorrer. Dios quiera que la estación final de esta ruta que está recorriendo el Falcon Sprint de Lechuga sea Santiago de Chile. Lo merece Tévez como ídolo y líder del grupo, lo merece Alfaro y el resto del plantel. Pero sobre todo lo merecemos los hinchas.

Federico Pérez Rivero
@FedePR12