LLUVIA DE JERARQUÍA

Foto: Ramiro Gómez/Telam

Boca, bajo un diluvio, goleó cuatro a cero a Jorge Wilstermann y quedó muy cerca de la clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores.

Parecía ser tu partido accesible en la previa. Se sufrió en demasía en el primer tiempo, pero en el complemento se despejaron las dudas con mayor tenencia de pelota y eficacia en ataque.

Los primeros 45 minutos mostraron a un Boca con pocas luces en ataque y un conjunto boliviano presionando en mitad de cancha y con salida rápida por los costados. El Penal fallado por Benedetto fue un punto de inflexión en el partido. En lugar de bajonear al propio Pipa y al equipo; los siguientes quince minutos de esa primera parte fueron de lo mejor de Boca en la Copa. Literalmente se lo llevó por delante ante el aliento ensordecedor de una bombonera empapada. En 36′ Julio Buffarini trabó en campo rival y luego envío un centro clínico para la cabeza de Bebelo Reynoso que se incrustó pegado al palo izquierdo del arquero visitante. El triunfo ya estaba justificado por lo hecho en ese cuarto de hora.

Ya en el complemento Benedetto se tomó revancha y cambió por gol el penal que cobró el árbitro Mirko Haro por una mano en el área del equipo del altiplano.
Con la tranquilidad del 2-0 los ingresos de Mauro Zarate y Cristian Pavón le dieron fútbol y velocidad al ataque boquense.

El reloj marcó los 40 minutos y Zarate, transformó su botín en un pincel y dibujó un golazo que con la lluvia como escenario daba un paisaje más bello de lo que era. Digno de la era del romanticismo la obra de Mauro.

En tiempo de descuento el menor del clan Zarate marcaría su doblete y sentenciaría el encuentro.
Con el 4-0 Boca no solo encamina su estadía en el grupo G de la Copa, sino que  además puede sellar su pase a octavos si se trae un triunfo de Ibagué, cuando visite al Tolima en dos semanas.

La jerarquía está y por momentos hasta asoma esa mística copera que muchos creen que Boca perdió, pero que está presente cada vez que en la Bombonera hay una noche de Copa Libertadores. Gustavo Alfaro parece haber encaminado a su Falcon Sprint. Él sabe que debe seguir ajustando tuercas si quiere llegar a Santiago de Chile.

Fede Pérez Rivero @FedePR12