SUPERGROTESCO

Hinchas de River agredieron de forma salvaje al micro que trasladaba al plantel de Boca rumbo al Monumental provocando serias heridas en varios integrantes del equipo visitante. Los más afectados fueron Pablo Pérez y Gonzalo Lamardo. Luego, de ello la barbarie, corridas en las inmediaciones del estadio, los hinchas genuinos de River esperando por la decisión de jugar o no el encuentro, la ida y vuelta de los jugadores atacados al hospital para recibir las curaciones y las indicaciones médicas. La Conmebol presionando a Boca para que se presente a jugar el partido con los jugadores que tenga disponible con la amenaza de hacerlo perder los puntos; con un comunicado totalmente falaz por parte del cuerpo médico de la Confederación Sudamericana y luego de esto reprogramando los partidos cada 60 minutos, hasta postergarlo para hoy Domingo luego de una reunión entre los dos presidentes de ambos clubes y autoridades del organismo continental, donde el presidente de Boca firmó un papel comprometiéndose a jugar dicho encuentro desconociendo el estado de los jugadores que se encontraban en el nosocomio. Carlos Tévez, Fernando Gago y Darío Benedetto ante los micrófonos defendieron el honor y el sentimiento del hincha de Boca y la integridad del plantel, dejando en offside lo firmado por el propio Daniel Angelici, presidente de Boca; y en ese instante el mundo futbolístico se sacó la venda de los ojos y observó con total claridad el pacto tácito de River, Conmebol y Torneos para jugar el partido en cualquier circunstancia.

Foto: Marca

Llegó el domingo y Boca, que seguía en desventaja por la baja de dos jugadores de su plantel y desamparado en materia seguridad se plantó con buen tino y pidió suspender el partido ante los organismos pertinentes. Conmebol de manera insólita hizo abrir el estadio de River a las 13 horas, River Plate desde sus redes sociales informó que el partido se jugaba a las 17 horas y luego, Alejandro Domínguez, mandamás de la casa madre del fútbol sudamericano comunicó que el partido no se iba a jugar. GROTESCO Y TRISTE lo ocurrido en éstas 24 horas.

Acá perdemos todos los amantes del fútbol, la cronología de los hechos es todo lo que no queremos para el fútbol argentino y sudamericano. No hay ganadores, sólo perdedores. La rosca política y los negocios audiovisuales quedaron expuestos y el futuro de la final entre River y Boca quedó en un limbo.

El próximo martes en Luque, sede de la Conmebol en Paraguay, se reúnen las autoridades de ambos clubes y el organismo regulador. Dato no menor, Boca, equipo perjudicado por los hechos de violencia del día de ayer envió un escrito solicitando que se apliquen los puntos del artículo 18 del reglamento de las competencias sudamericanas ante el tribunal de disciplina. Lo mismo que hizo River en 2015 tras el incidente del gas pimienta en la Bombonera. Todos sabemos cómo terminó esa serie post agresión a los jugadores millonarios. Veremos qué se devela para éste escenario tan nefasto y repudiable.
Federico Pérez Rivero
@FedePR12