CON LA CAMISETA DE BOCA MATAR O MORIR

Mañana desde las 17 horas en el estadio Monumental, nuestro equipo se juega el partido más importante de su historia, enfrente estarán River, la Conmebol, los árbitros puestos a dedo de forma sospechosa y los medios de comunicación visiblemente identificados con el equipo local, Ustedes once, sumados a los siete jugadores que esperarán en el banco y el cuerpo técnico se enfrentarán a todos ellos para recuperar lo que fue nuestro, lo que nos pertenece por historia y tradición, la Copa Libertadores de América.
La semana pasada finalizado el partido en la Bombonera, le hablé al hincha. Hoy les voy a hablar a ustedes; los protagonistas de la historia, los autores de su propio destino. Faltan un poco más de veinticuatro horas para que comience la final de la Copa Libertadores y desde que terminó el partido de ida que no logro dormir con tranquilidad, doy vueltas en la cama; sueño con distintas acciones del partido y varios desenlaces. Pienso en cada uno de ustedes, en sus gestos, sus miradas, sus deseos, sus ganas, sus miedos, sus ansiedades. Todos estamos pasando por los mismos estados, así que es normal que ustedes también los atraviesen porque ustedes también quieren formar parte de la historia grande de Boca; yo estoy convencido que es así.
Entiendo que hay gente a la cual no le cae bien la canción que bajó desde gran parte de la Bombonera el pasado sábado ante Patronato, pero déjenme decirles que no es una canción fuera de lugar ni mucho menos intimidatoria. “Con la Camiseta de Boca Matar o Morir”; no es una amenaza, al contrario es un pedido desesperado de que entiendan el sentimiento del hincha. De cada uno de nosotros que cada vez que los ve salir por el túnel hacia el campo de juego está aferrado al para-avalancha de la popular o parado arriba de cada butaca de las plateas. Los mismos que nos rompemos la garganta y las manos para apoyarlos aún en los momentos más adversos. Los que alentamos, aún en el desaliento y los que nos morimos por darles un pase o hacer un gol para que Boca gane, pero no podemos porque no somos ustedes. Muchachos, ustedes son los únicos que van a entrar a la cancha de River mañana en busca de la gloria. Esa que es difícil de alcanzar y sólo unos pocos elegidos llegan a tener frente a frente. Corran, transpiren, traben con los pies, con la cabeza, con el pecho, con el alma, pero no se rindan y dejen la vida en el campo si es necesario. Dennos la copa, así como nosotros les damos nuestro apoyo incondicional. Hay que ser necio para no darse cuenta de que cualquier jugador del mundo se muere por jugar acá en Boca, por sentir ese calor que les damos día a día. Aunque no haya partido el apoyo lo sienten, lo viven en cada autógrafo o foto que le piden, en cada tuit o mensaje que reciben. Ustedes son privilegiados porque van a defender estos dos colores que son el azul y oro ante 70 mil enemigos que los quieren ver morder el pasto.
Tengo 29 años, he visto a varios planteles, di vueltas olímpicas, levanté copas, dejé de lado días de estudios, días laborales y hasta reuniones familiares para ir a la cancha; lloré por resultados injustos e inesperados, me amargué, me desilusioné y me volví a ilusionar. Creo que es la primera vez que siento que les estoy pidiendo algo como hincha.. Me toca hacerlo a mí en éstas líneas, pero creo que hablo por millones. ¿Tienen idea de cuánta gente esperó éste momento y cuántos soñamos con verlos levantar la Copa en territorio enemigo? Querido plantel están a noventa minutos o más de quedar en la historia grande, de ser merecedores de un busto cada uno en el hall del estadio, de ser recordados por generaciones de hinchas. De ustedes depende construir un milagro más entre tantos que se vienen construyendo desde el 3 de abril de 1905.
Yo creo en los milagros. Cómo no voy a creer si fuimos, para muchos, entregados al imponente estadio Morumbi de San Pablo y dejamos de rodillas al Palmeiras campeón de América, si fuimos a Japón y cuando muchos anotaban como fecha de defunción del ciclo Carlos Bianchi el 28 de Noviembre del 2000, nosotros cambiamos ese certificado de defunción por un acta de nacimiento de la mística copera haciendo sucumbir al Real Madrid de los galácticos. Le ganamos al Milán, ganamos un campeonato corto cuando a falta de 24 puntos el líder nos llevaba 12 de ventaja; cómo no creer en las hazañas, si Boca es sinónimo de hazaña, Hay que creer y confiar.

Sólo importa que confíen en ustedes mismos y de la capacidad que tienen para llevar adelante esta patriada.

No importa lo que se habló en la semana, no importan los nombres y las nacionalidades de los árbitros, no importa quién maneja el VAR, no importa la corrupta Conmebol, mucho menos importa si está Gallardo o no dando indicaciones del otro lado. Sólo importa que confíen en ustedes mismos y de la capacidad que tienen para llevar adelante esta patriada. Después de las 19.30 horas, todo habrá cambiado en nuestras vidas; en la de nosotros, los hinchas y en la de cada uno de ustedes. Peleemos juntos codo a codo, ustedes en el terreno de juego y nosotros pegados a la tele, con el cuerpo en nuestras casas o en los bares y el alma ahí en Núñez junto a ustedes. Hagamos historia, podemos ser invencibles otra vez. Mañana más que nunca con la camiseta de Boca matar o morir.
Fede Pérez Rivero
@FedePR12