ROMÁNIMO

Semana complicada. De repente Boca se comporta como el clima de la primavera. Todo es sol, alegría, hasta que se desata una tormenta eléctrica. Veníamos embalados y esperábamos en el Templo a los de rojo y blanco, situación más que propicia para encarar la parte final del año que exige resultados contundentes. Pero, como desde hace tiempo, este plantel nos tiene acostumbrados a los cachetazos. En las difíciles hace agua. Partido para el olvido, jugadores que declaran que no lo jugaron como un clásico y un técnico que no es ni la sombra de lo que fue como jugador. Si no lo juegan como una final en nuestra casa, evidentemente no merecen lucir nuestros colores. Si se dejan pintar la cara, lamentablemente no son jugadores para Boca. Y eso pasó. Los dos últimos clásicos en la Bombonera rozamos el ridículo como equipo. Jugadores que están más pendientes de la tribuneada berreta que de dejar en alto el honor de nuestra institución.

Nada asegura ganar, lo que es inadmisible es que no se deje hasta la última gota de sudor en el campo de juego. No me interesa jugar como el Barza, me interesa jugar como un equipo que se reponga ante la adversidad frente a una hinchada que alienta como ninguna y que lo único que exige es entrega. Eso no se negocia. Es un equipo cargado de jugadores que no tienen ese fuego sagrado que tenían los Giunta, Pasucci, Hrabina, Córdoba, Serna, Bermudez, Palermo, Roman y tantos otros que aunque no se dieran los resultados, jamás pasábamos vergüenza. No hay un caudillo en el equipo que asuma la responsabilidad de levantar el ánimo en las dificultades. Y Guillermo, como cabeza de grupo menos.

A los pocos días, otra final. Y como era de esperar, un equipo derrotado anímicamente no puede ganarle a nadie. Resultado??? Perdimos con Gimnasia y afuera de la copa Argentina. De vuelta los protagonistas declaran que no jugaron como un partido definitorio, un cuerpo técnico que se queda esperando en la cancha que baje una entidad para darle una mano cuando todos avizorábamos el fin de este ciclo….Y esa entidad bajó. Se llama ROMAN.

El jugador más importante de la historia de Boca, aparece dando una entrevista por FOX diciendo lo necesario para que este grupo de jugadores encare la revancha en Brasil con otra mentalidad. Ni Guillermo, ni Tevez, ni el capitán ungido vaya uno a saber porque, podían levantarle el ánimo a un conjunto abatido moralmente. Nunca en las difíciles pudieron. Es un equipo que salió bicampeón, pero que lamentablemente perdió todos los mano a mano. No hay dentro del plantel un jugador que irradie tanta energía positiva como Riquelme, que la pida siempre, que vaya a una conferencia de prensa haciéndose cargo de lo horrible que jugaron.

Podrá no gustarle a algunos lo que dice, podrán sentirse tocados ciertos jugadores que se creen referentes, pero las pruebas dicen que solos no pueden. Aparece el mejor enganche de la historia y le saca una mochila de plomo a cada protagonista. Se hace dueño y señor de la situación para que jueguen más tranquilos. Juegan los suplentes contra Colón y se gana con mucha autoridad. Con un Rossi que inspiró confianza, un Villa que debe ser titular en Brasil y un Tevez que está para jugar los últimos 20 minutos. Este cambio de actitud lo inspiró Román. Ojalá el dt deje de lado la soberbia y que no arme un equipo en base a un GPS.

Aparece el mejor enganche de la historia y le saca una mochila de plomo a cada protagonista. Se hace dueño y señor de la situación para que jueguen más tranquilos.

Así el sueño de la copa va a estar a 5 partidos y no a un año y medio, cuando se vuelva a participar en el 2019. Escuchen a Riquelme, es más bostero que cualquier integrante actual de la comisión directiva, cuerpo técnico y jugadores. Si lo sienten y dejan la arrogancia de lado, vamos a empezar a festejar logros nuestros en lugar de fracasos ajenos. Román sigue jugando sin tocar la pelota…

Darío Guala @darioguala