LOS VERDES SOMOS NOSOTROS

Boca perdió en la Bombonera 2-0 ante Palmeiras y la clasificación a la próxima fase corre un serio peligro. El equipo jugó mal, pero aun así no mereció perder el encuentro. Una vez más Agustín Rossi hizo de las suyas y su continuidad en el arco pende un hilo, al igual que la del equipo en la copa.
Fue una noche para el olvido. De arranque al arquero le tiraron un compromiso y éste la hizo rebotar en un rival. Ese susto inicial fue un presagio de lo que vendría con el correr del tiempo Llamativo y preocupante los bajos niveles de Pablo Pérez, Jara, Carlos Tévez y Ramón Ábila. Nuestro As de Espadas, Pavón no pudo salvar al equipo como lo venía haciendo en jornadas anteriores con su desequilibrio y Palmeiras con mucha picardía se terminó llevando mucho más de lo que pensaba.
En los primeros minutos el Verdao se plantó en campo de Boca tuvo la pelota pero chances muy asiladas, aunque un tanto peligrosas. Con el correr de los minutos Boca le quitó la posesión y comenzó a llegar de forma esporádica al arco de Jailson. Cuando parecía que el gol de Boca era cuestión de tiempo Jara siguió de largo y perdió la marca de Keno que cabeceó a un palo. Rossi, bien gracias. 0-1 y a remarla desde atrás. A la jugada siguiente Wanchope tuvo el empate solo debajo del arco pero definió horrible y la pelota se fue paralela a la linea final.
Ya en el complemento y con el resultado en contra Boca se lo llevó por delante al Palmeiras durante un buen rato. Con apenas tres intervenciones Jailson era figura del partido. Ya para ese momento el equipo era un vendaval de situaciones. Todo era entusiasmo y esperanza y el empuje de la gente fue gigantesco; hasta que llegó el momento Rossi de la noche y todo se volvió oscuro. De la jugada no voy hacer comentarios, está a la vista lo que pasó. Tampoco le voy a pegar, ya todos saben lo que opino del arquero, es muy fácil pegarle ahora. Yo lo vengo castigando desde que se puso por primera vez el buzo de arquero. Ahora es fácil caerle, pero sepan que esto es una continuidad de lo que es el arquerito desde febrero de 2017. El DT de forma tácita lo prendió fuego en rueda de prensa y es un secreto a voces que el ex arquero de Defensa y Justicia y Estudiantes con la cagada que se mandó firmó su recisión de contrato. ¿Pero por qué tiene que atajar Guillermo Sara ahora en Colombia cuando las papas queman? No me parece justo que el ex Atlético Rafaela se tenga que hacer cargo de una situación que pudo haber evitado el entrenador en el libro de pases y la cual subestimó por impericia o soberbia. Ahora es cuando Guillermo Barros Schelotto debe morir con las botas puestas y bancar al pibe Rossi. Si se tiene que quedar afuera en primera fase, que sea con Rossi en el arco. Por él despreció la oferta de 4 palos verdes que le habían hecho a Boca para quedarse con Franco Armani- hoy figura en River- Ahora que demuestre su personalidad testadura y se quede con el prototipo de arquero que quiso en éste último mercado de pases.
Con la derrota de anoche Boca no sólo hipotecó su suerte en la copa, sino también el campeonato. Ahora el técnico, en teoría debería reservar lo mejor que tiene para ir a Barranquilla a recuperar los tres puntos que dejó escapar en casa ante el poderoso Junior de Teo Gutiérrez y poner suplentes en su visita al Bosque de este domingo. Seguramente el cuerpo técnico esperará el resultado de Godoy Cruz para determinar los pasos a seguir. El ánimo no es el mejor y éstos jugadores no están preparados para recibir otro cachetazo. Quedar afuera en primera fase de la Copa en un grupo a priori accesible sería una mancha histórica en la gloriosa vitrina boquense que tantas medallas y trofeos continentales supo guardar.
El equipo está verde, le falta madurez futbolística y mental, le cuesta una enormidad generar juego asociado y mucho más defenderse ante ataques del rival. El técnico también demuestra poca madurez. Los cambios a destiempo, una constante en él, hoy le dieron un cachetazo. Justo en el momento en el que Emanuel “Bebelo” Reynoso iba a ingresar al campo, Palmeiras marcó el segundo tanto. Quizás si él hubiese estado unos minutos antes la historia hubiera sido otra. Al equipo le faltaba frescura y fútbol, pero al Mellizo le costó más de setenta minutos verlo.
Lamentablemente no hay tiempo para lamentos. Hay que aferrarse a la mística copera que la camiseta de Boca supo destilar a lo largo de la Copa Libertadores. Desde éstas líneas me animo a alimentar esa llama de esperanza llamada clasificación dando dos datos estadísticos. En 2003, ante Paysandú y en 2012 con Fluminense, dos equipos brasileros; Boca perdió de local y luego llegó a la final. Insisto a algo hay que aferrarse. El tiempo es sabio y siempre pone las cosas en su lugar; ojalá que nos ponga de vuelta en los primeros puestos como merece el hincha de Boca, aunque francamente este plantel y este técnico aún están faltos de un golpe de horno para escribir sus nombres en la historia copera del club. Al Palmeiras lo apodan el Verdáo, pero los verdes desde hace mucho tiempo somos nosotros.
Fede Pérez Rivero
@FedePR12